En Marruecos, el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM) -cercano al rey Mohamed VI (en realidad, todos lo son)- ganó ayer las elecciones legislativas, al obtener 97 de los 395 escaños de la Cámara de Representantes.
La Agrupación Nacional de Independientes (RNI) ha quedado segunda, con 66 diputados, mientras que el Partido Istiqlal ha conseguido 65 escaños.
Hasta las elecciones de ayer, Marruecos estaba gobernado por una coalición de tres partidos: RNI, PAM e Istiqlal, formada después de las elecciones de septiembre de 2021
Así que el PAM, hasta ahora socio de Gobierno junto al RNI y el Istiqlal, se ha convertido en la primera fuerza parlamentaria, desplazando al RNI del liderazgo de la coalición.
La mayoría absoluta se sitúa en 198 de los 395 escaños.
Entre los nombres que aparecen como posibles candidatos a primer ministro o jefe de gabinete figura Fouzi Lekjaa, actual ministro de Presupuesto y presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, incorporado recientemente al PAM y vinculado a la organización del Mundial de 2030 que Marruecos celebrará junto a España y Portugal.
Ahora bien, el gran ganador de estos comicios ha sido la abstención, que ha logrado el 61,9%, la más alta en 20 años.
¿Qué quiero decir esto?
Muy sencillo. Los marroquíes, sobre todo los jóvenes, no creen en la dictadura liderada por el rey Mohamed VI. Y así se puso de manifiesto durante las protestas iniciadas por distintas ciudades marroquíes, hace ahora exactamente un año, el 27 de septiembre de 2025, cuando los manifestantes --sobre todo jóvenes-- exigieron mejoras en la sanidad y la educación públicas, más inversión en servicios públicos, medidas contra la corrupción, mejores oportunidades laborales y criticaron el gasto en grandes infraestructuras y estadios de cara al Mundial de 2030, resumida en el lema 'menos estadios y más hospitales/colegios'.