En el vuelo de regreso de su viaje pastoral a Africa --en el que ha visitado del 13 al 23 de abril, Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial-- el Papa León XIV realizó unas declaraciones a los medios de comunicación, que recoge Vatican News

Preguntado por las guerras actuales, como la de Irán, el Santo Padre respondió: "Me gustaría empezar diciendo que hay que promover una nueva actitud y una cultura de paz. Muchas veces, cuando evaluamos ciertas situaciones, la respuesta inmediata es que hay que intervenir con violencia, con la guerra, atacando. Lo que hemos visto es que han muerto muchos inocentes. Acabo de ver la carta de algunas familias de los niños que murieron el primer día del ataque. Y hablan de que ya han perdido a sus hijos, a sus hijas, a los niños que murieron en ese (ataque). La cuestión no es si cambia el régimen o no cambia el régimen, la cuestión es cómo promover los valores en los que creemos sin la muerte de tantos inocentes. La cuestión de Irán es evidentemente muy compleja. En las mismas negociaciones que se están llevando a cabo, un día Irán dice que sí y Estados Unidos dice que no, y viceversa, y no sabemos hacia dónde se va. Se ha creado esta situación caótica, crítica para la economía mundial, pero además hay toda una población en Irán de personas inocentes que están sufriendo por esta guerra. Así que sobre el cambio de régimen, sí o no: no está claro qué régimen hay en este momento, tras los primeros días de los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán. Más bien me gustaría alentar la continuación del diálogo por la paz, que las partes intenten poner todos los esfuerzos para promover la paz, alejar la amenaza de la guerra y que se respete el derecho internacional. Es muy importante que se proteja a los inocentes, como no ha ocurrido en varios lugares. Llevo conmigo una foto de un niño musulmán que, durante la visita al Líbano, estaba allí esperando con un cartel que decía «Bienvenido, Papa León»; luego, en esta última parte de la guerra, fue asesinado. Son muchas las situaciones humanas y creo que debemos ser capaces de pensar de esta manera. Como Iglesia —lo repito— y como pastor, no puedo estar a favor de la guerra. Y me gustaría animar a todos a esforzarse por buscar respuestas que provengan de una cultura de paz y no de odio y división.".

Eva Fernández (Cope) le preguntó acerca de la inmigración, y más en concreto, qué podría decir a los españoles, en concreto a los católicos respecto a la inmigración. El Santo Padre respondió: El tema de la inmigración es muy complejo y afecta a muchos países, no solo a España, no solo a Europa, a Estados Unidos, ¡es un fenómeno mundial! Por eso, mi respuesta empieza con una pregunta: ¿qué hace el Norte del mundo para ayudar al Sur del mundo o a esos países donde los jóvenes hoy no encuentran un futuro y, por eso, viven este sueño de querer ir hacia el Norte? Todos quieren ir hacia el Norte, pero muchas veces el Norte no tiene respuestas sobre cómo ofrecerles posibilidades. Muchos sufren… El tema del tráfico de personas, el «trafficking», también forma parte de la migración. Personalmente, creo que un Estado tiene derecho a establecer normas en sus fronteras. No digo que todos deban entrar sin un orden, creando a veces en los lugares a los que van situaciones más injustas que las que han dejado atrás. Pero, dicho esto, me pregunto: ¿qué hacemos en los países más ricos para cambiar la situación en los países más pobres? ¿Por qué no podemos intentar, tanto con ayudas estatales como con inversiones de las grandes empresas ricas, de las multinacionales, cambiar la situación en países como los que hemos visitado en este viaje? África es considerada por mucha gente como un lugar al que se puede ir a extraer minerales, a tomar sus riquezas para la riqueza de otros, en otros países. Quizá a nivel mundial deberíamos trabajar más para promover una mayor justicia, igualdad y el desarrollo de estos países africanos, para que no tengan la necesidad de emigrar a otros países, a España, etc. Y el otro punto que me gustaría abordar es que, en cualquier caso, son seres humanos y debemos tratar a los seres humanos de forma humana, no tratarlos muchas veces peor que a los animales. Hay un gran desafío: un país puede decir que no puede acoger a más personas, pero cuando llegan, son seres humanos y merecen el respeto que le corresponde a todo ser humano por su dignidad.

También se le cuestionó sobre cómo evita que su presencia otorgue autoridad moral a algunos de los regímenes autoritarios que ha visitado. El Pontífice remarcó que su viaje es de carácter pastoral y evangélico: "Ciertamente, la presencia de un Papa junto a cualquier jefe de Estado puede interpretarse de diversas maneras. Puede interpretarse —y algunos lo han interpretado así— como si el Papa o la Iglesia estuvieran diciendo que está bien vivir de esa manera. Otros pueden decir cosas diferentes. Me gustaría volver a lo que dije en mis observaciones iniciales sobre la importancia de comprender el objetivo principal de los viajes que realizo, que el Papa realiza: visitar a las personas. Y sobre el gran valor que la Santa Sede sigue otorgando, a veces con grandes sacrificios, al mantenimiento de relaciones diplomáticas con países de todo el mundo. Y a veces tenemos relaciones diplomáticas con países que tienen líderes autoritarios. Tenemos la oportunidad de hablar con ellos a nivel diplomático, a nivel formal. No siempre hacemos grandes declaraciones de crítica, de juicio o de condena. Pero hay muchísimo trabajo que se lleva a cabo entre bastidores para promover la justicia, para promover causas humanitarias, para buscar, a veces, situaciones en las que hay presos políticos y encontrar una manera de liberarlos. Situaciones de hambre, de enfermedad, etc. Así pues, la Santa Sede, manteniendo la neutralidad y buscando formas de continuar una relación diplomática positiva con tantos países diferentes, en realidad está tratando de aplicar el Evangelio a las situaciones concretas para que la vida de las personas pueda mejorar. La gente interpretará el resto como quiera, pero creo que es importante para nosotros buscar la mejor manera posible de ayudar al pueblo de cualquier país".

Asimismo, un medio de comunicación alemán le preguntó cómo valora la decisión del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Freising, de conceder permiso para bendecir a las parejas del mismo sexo en su diócesis. Para León XIV, "es muy importante comprender que la unidad o la división de la Iglesia no debería girar en torno a cuestiones sexuales. Tendemos a pensar que cuando la Iglesia habla de moral, el único tema moral es el sexual. En realidad, creo que hay cuestiones mucho más amplias e importantes, como la justicia, la igualdad, la libertad de hombres y mujeres, la libertad religiosa, que deberían tener prioridad sobre esa cuestión concreta. La Santa Sede ya ha hablado con los obispos alemanes. La Santa Sede ha dejado claro que no estamos de acuerdo con la bendición formalizada de las parejas —en este caso, parejas homosexuales, como usted ha preguntado— o de parejas en situaciones irregulares, más allá de lo que el Papa Francisco ha permitido específicamente al decir que todas las personas reciban la bendición. Cuando un sacerdote imparte la bendición al final de la misa, cuando el Papa imparte la bendición al final de una gran celebración como la que hemos tenido hoy, hay bendiciones para todas las personas. La famosa expresión de Francisco «todos, todos, todos» expresa la convicción de la Iglesia de que todos son acogidos, todos están invitados, todos están invitados a seguir a Jesús y todos están invitados a buscar la conversión en su propia vida. Ir más allá de esto hoy, creo que puede causar más desunión que unidad, y que deberíamos tratar de construir nuestra unidad sobre Jesucristo y sobre lo que Jesucristo enseña. Esta es mi respuesta a la pregunta". 

En la última pregunta se le pidió su opinión acerca de la pena de muerte aplicada en Irán. El Santo Padre fue muy claro: "Condeno todas las acciones injustas. Condeno el asesinato de personas. Condeno la pena de muerte. Creo que la vida humana debe ser respetada y que la vida de todas las personas —desde la concepción hasta la muerte natural— debe ser respetada y protegida. Por lo tanto, cuando un régimen, cuando un país toma decisiones que quitan injustamente la vida a otras personas, es evidentemente algo que debe ser condenado".