En esta crónica semanal sobre Hispanoamérica, recogemos noticias destacadas ocurridas en la región compuesta por países hermanados en la Hispanidad (que tienen en común su fe cristiana, su cultura y su lengua y cuya patrona es la Virgen del Pilar) y tratando de defender los principios no negociables  -vida, familia, libertad de enseñanza, bien común y libertad religiosa-  establecidos por el Papa Benedicto XVI para una acción política basada en el humanismo cristiano. 

Esta semana empezamos en Costa Rica, que será el primer país hispano que acudirá a las urnas en 2026 para elegir a su jefe de Estado, sus dos vicepresidentes y a los 57 miembros de la Asamblea Legislativa. Lo hará el próximo 1 de febrero en primera vuelta… y si ningún candidato presidencial supera el 40% de los votos, habrá una segunda el 5 de abril entre los dos más votados. Actualmente, lo preside Rodrigo Chaves, un economista de centro derecha, del Partido Progreso Social Democrático, y católico, pero como en el país no se permite un segundo mandato presidencial, ahora impulsa a la candidata Laura Fernández (del Partido Pueblo Soberano -PPSO-), que ya es la favorita en los sondeos y también la preferida de Donald Trump

Y es que el PPSO ha sido promovido por sectores afines a Chaves de cara a las elecciones de 2026. 

Entre los posibles rivales de Laura Fernández podrían estar: la exprimera dama de centroizquierda Claudia Dobles; Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional (PLN); Ariel Robles, del Frente Amplio (FA); y Claudia Dobles, de Coalición Agenda Ciudadana. 

De cara a esa cita electoral, Mons. Manuel Eugenio Salazar Mora, Obispo de la Diócesis de Tilarán-Liberia, declaró que “el voto cristiano es decisivo”, recogió Aciprensa

El prelado subrayó que la nación “fue fundada por valores cristianos” y afirmó que en el país “existe una reserva moral” sostenida por los creyentes en Jesús. Por lo que invitó a que las propuestas de los candidatos se “analicen con familiares y amigos con respeto”. 

Finalmente, Mons. Salazar Mora llamó a votar “en coherencia con nuestra identidad”, discerniendo “¿quién refleja más tus valores?”.

Nos vamos a Puerto Rico, el Estado Libre Asociado a Estados Unidos donde, el pasado 22 de diciembre, la gobernadora Jenniffer González Colón firmó una ley que reconoce que el concebido, “en cualquier etapa de gestación dentro del útero materno”, es “persona natural”.

Pero es que, poco antes, el 20 de diciembre, la gobernadora había rubricado otra ley que establece como “asesinato en primer grado, aquel que se cometa contra una mujer embarazada, resultando, además, en la muerte del concebido en cualquier etapa de gestación dentro del útero materno”. Y cuando muera el concebido a causa “del uso de fuerza o violencia contra la mujer embarazada”.

En declaraciones a Aciprensa, la senadora Joanne Rodríguez Veve subrayó que “el mensaje es contundente: en el vientre de una mujer embarazada no existe un objeto indescifrable sin dignidad, sino un sujeto, un ser humano en desarrollo, que tiene dignidad y cuyo valor es intrínseco a su naturaleza humana”.

“Múltiples esfuerzos legislativos fueron derrotados por más de cuatro décadas, hasta el año 2025, en el que se lograron avances sin precedentes. En tan sólo el primer año del nuevo gobierno, la Asamblea Legislativa aprobó tres proyectos que circunvalan el tema del aborto”, añadió.

Además de todo ello, otra ley aprobada este año en Puerto Rico, la 63-2025, prohíbe “intervenciones quirúrgicas o tratamientos con medicamentos que alteren la biología del sexo de un menor de edad bajo el pretexto de una transición de género o como parte de un tratamiento de disforia de género”.

“Esta ley representa un freno absoluto a la utilización de menores para impulsar ideas anticientíficas y contra natura que les causan daños físicos irreversibles”, destacó Rodríguez Veve. “Con la firma de esta ley, ningún menor de 21 años en Puerto Rico puede ser sometido a tratamientos de mutilación química o quirúrgica como parte de una moda progresista que, desde la desnaturalización del ser humano, se sirve de los más vulnerables para adelantar sus agendas”, subrayó.

No dejamos EEUU porque, tras su operación para capturar al dictador venezolano Nicolás Maduro, “soplan vientos de esperanza” para ese Venezuela, Nicaragua y Cuba, según declaró a Aciprensa Arturo McFields, ex embajador de Nicaragua ante la OEA y exiliado de su país. 

“En este momento es imposible no compartir la alegría del pueblo venezolano, la esperanza de un nuevo día, aunque es complejo porque la democracia no es fácil, pero la esperanza ha resurgido un montón entre los venezolanos, los nicaragüenses y los cubanos, la esperanza de que ninguna dictadura es eterna, hoy es más viva que nunca”, señaló. 

“Un mensaje muy importante a considerar es que las dictaduras no son eternas: Tenemos la dictadura del bloque socialista, más de 70 años. Luego tenemos Siria, más de 50. Luego tenemos la dictadura de Evo Morales y el movimiento del socialismo, más de 20 años. Y todas y cada una de ellas fueron cayendo y ahora estamos viendo el colapso en Venezuela de más de 26 años de socialismo del siglo XXI, chavismo y madurismo”, continuó McFields.

Por su parte, la investigadora nicaragüense Martha Patricia Molina, autora del informe ‘Nicaragua: Una Iglesia perseguida’, declaró a Aciprensa: “Bajo el derecho internacional no es legal invadir un país, tampoco es legal lo que hacía Maduro”.

“El derecho interno de varios países ordena que cuando alguien necesita auxilio porque se encuentra en peligro inminente puedes entrar a una casa sin autorización para salvar a la persona que requiere ayuda. En el derecho internacional no es así”, prosiguió.

“Considero que las leyes internacionales no están adecuadas a las dictaduras criminales de Venezuela, Cuba y Nicaragua, sino para países que respetan el Estado de Derecho. Las leyes actuales del derecho internacional deben de cambiar y adecuarse a la realidad para permitir este tipo de intervención ante criminales de lesa humanidad”, concluyó.

En Chile, en la madrugada del 6 de enero  se produjo el robo de objetos sagrados en la Catedral Metropolitana de Santiago. Los ladrones se llevaron candelabros y otros elementos litúrgicos. 

El Obispo Auxiliar de Santiago, Mons. Alberto Lorenzelli, explicó: “El valor es sobre todo espiritual por todo lo que significa, pero también tiene un valor material porque son de plata y porque tienen una historia, una larga historia de quien ha construido y de quien ha querido entregar a esta catedral el signo de reconocimiento de esta iglesia matriz que nos representa a todas las iglesias aquí de Santiago”. 

“Es muy doloroso que hoy también en nuestras iglesias no podamos tener esa tranquilidad y esa seguridad para que las personas puedan venir a rezar, puedan venir a ofrecer aquí inquietudes, esperanzas y dolores”, añadió. 

Se ha iniciado una campaña en redes sociales para recuperar los objetos robados en la catedral chilena: “No se roba la casa de Dios”