Zohran Mamdani, de 34 años, ha sido elegido alcalde de Nueva York con un 50,4% de los votos frente al 41,6% obtenido por el ex-gobernador Andrew Cuomo (que compitió como independiente) y el 7,1 % del republicano Curtis Sliwa.

Resultado más que esperado en el que Nueva York cae al abismo proclamando alcalde a un autoproclamado socialista y musulmán. La definición de socialista es algo poco habitual en Estados Unidos, y supone estar alineado con las posiciones más extremistas de izquierda en el tablero político. 

Entre las posiciones de Mamdani destaca su escepticismo hacia las fuerzas policiales y en política exterior, ha calificado al Estado de Israel como genocida y propulsor del apartheid. Pero sin duda, entre las propuestas más inquietantes del demócrata, está la de elevar los impuestos a los "barrios más ricos y blancos", si resulta elegido. Unas afirmaciones ciertamente insólitas, que podrían incluso considerarse como racistas hacia los neoyorquinos de raza blanca. Firme defensor del movimiento ''Defund the Police'', Mamdani ha cuestionado abiertamente la utilidad de las prisiones y ha abogado por suavizar los castigos para los llamados ''delitos no violentos'', llegando a asegurar que la "Violencia es un constructo social".

En el plano económico también se advierte su condición musulmana, destacando por su combate contra la inflación en los productos halal, es decir, aquella comida que está permitida para ser consumida por los musulmanes según la ley religiosa islámica. 

Con la victoria de Mamdani volvemos a presenciar la manipulación de la progresía. Vamos a dejar a un lado que un comunista musulmán radical de extrema izquierda sea blanqueado y presentado como la esperanza del mundo. Al ganar las elecciones, su victoria es presentada por los medios como la gran derrota de Trump. Mamdani se aprovecha de esta lectura y en su discurso de victoria se dirige directamente al presidente: "Nueva York seguirá siendo una ciudad de inmigrantes, construida por inmigrantes y, desde ahora, liderada por un inmigrante". "Sé que estás escuchando. Sube el volumen". "Para llegar a cualquiera de nosotros, tendrás que pasar por encima de todos nosotros". "Gracias a la nueva generación que ha apostado por un futuro mejor, por políticos que hablan sin condescendencia. Somos vosotros y estaremos unidos contra el autoritarismo y la oligarquía".

Y decimos que Mamdani se aprovecha de esta lectura porque cualquiera que no quiera obviar la realidad sabe que las tres plazas que se jugaban ayer martes (Nueva Jersey, Nueva York y Virginia) son demócratas y, salvo contados momentos, siempre lo han sido. Cuando hablamos de la gran manzana podemos incluso estar hablando de la ciudad más demócrata de todo el país, con dos radicales, Cuomo y Mamdani, peleando por la alcaldía. 

La noche transcurrió sin sorpresas, la victoria se sabía, Mamdani no es la 'receta', ni la 'fórmula' para vencer a Trump, no es un cambio de corriente, es un progre ganando en una ciudad ultra progre, donde nunca ha habido un alcalde republicano conservador (Rudy Giuliani, entre 1994-2001 que era republicano progresista, y Michael Bloomberg, que en ocasiones se presentó como republicano y en otras como demócrata, siendo uno de los principales financiadores de Biden). La clave nacional está en otro momento de la noche. Los mayores apoyos del demócrata han sido dos: Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders, el gran referente progresista de EEUU.

Ahí encontramos la lectura de cara a las próximas elecciones presidenciales. Los demócratas ya tienen candidata, la congresista por Nueva York y referente de la izquierda radical Alexandria Ocasio-Cortez. 

La victoria de Mamdani sólo hace que AOC se refuerce. Y ojo, que otro que sale victorioso es Bernie Sanders. Su revancha contra el partido ha llegado. Recordemos que en 2020, Sanders ganaba en las primarias de todos los estados y fue apartado por el establishment del partido en favor de Biden.