Así, en las primarias demócratas al senado por Illinois, el gobernador JB Pritzker ha efectuado un movimiento de calado, al haber logrado que su delfín, la vicegobernadora del Estado Juliana Stratton se haya impuesto en las elecciones internas. Pritzker, paradigma del multimillonario progresista vinculado al Nuevo Orden Mundial (NOM), pertenece a la influyente familia Pritzker, dueña de la cadena de hoteles Hyatt.

Han sido unas primarias muy importantes por varios motivos. El Estado de Illinois, con la ciudad de Chicago a la cabeza, es uno de los pocos feudos que le queda al Partido Demócrata en la decisiva región del Medio Oeste.

Pritzker ha logrado la nominación demócrata para su número dos, con el fin de crear una base de apoyos firmes a nivel parlamentario para una eventual carrera presidencial en 2028, máxime cuando su mano derecha se ha impuesto por un estrecho margen al congresista federal Raja Krishnamoorthi, que partía inicialmente favorito.

Y aún más importante, el escaño en juego es el del senador demócrata Dick Durbin, que se retira este año, tras haber representado durante tres décadas a Illinois en la Cámara Alta, y quien también durante los últimos veinte años ha sido el jefe de bancada, y por tanto número dos de los demócratas en el Senado, y uno de los legisladores más influyentes en el aparato del partido. Durbin fue clave también en el ascenso político de Barack Obama, que fue el otro senador demócrata por Illinois antes de convertirse en presidente de Estados Unidos.

Durbin es un firme representante del Partido Demócrata de las últimos décadas. Católico progresista, favorable al aborto y a la ideología LGTBi. El año pasado, precisamente generó una gran polémica, por cuanto el cardenal arzobispo de Chicago Blase Cupich, muy cercano al difunto Papa Francisco y al actual Papa León XIV, precisamente oriundo de Chicago, concedió al demócrata el premio de la archidiócesis por su trayectoria política. Una decisión muy polémica, hasta el punto que el senador se vio obligado a declinar el premio, dadas las críticas de la mayoría de los fieles católicos y de muchos prelados, por conceder tal distinción a un politico abortista, y que siempre ha defendido postulados contrarios a los valores no negociables.

Pritzker ha efectuado otros movimientos importantes en el tablero político en los últimos meses, como utilizar la oposición a la ley y orden del presidente Trump para tratar de cortejar a la cada vez más influyente ala de ultraizquierda del partido, oponiéndose con firmeza al despliegue de la Guardia Nacional en Chicago, a pesar de que la ciudad del viento, la tercera más poblada del país, sólo por detrás de Nueva York y Los Ángeles y uno de los principales centros económicos del país, se ha ganado la inquietante fama de ser una de las ciudades más peligrosas de Estados Unidos. No ha ayudado que su actual alcalde, Brandon Johnson, y su antecesora, Lori Lightfoot, ambos demócratas, pertenecieran al sector más radical de izquierda del partido, habiendo patrocinado especialmente esta última durante su mandato numerosas iniciativas para eliminar la financiación de la policía.

Priztker busca así destacarse, en una futura carrera presidencial demócrata donde sigue sin haber un candidato claro. Por un lado, está el fantasma de la exvicepresidenta y candidata presidencial demócrata en 2024 Kamala Harris que sigue amagando con volver a presentarse, una opción que espanta a la mayoría de los analistas demócratas. Por el otro, existe un amplio elenco de posibles candidatos, entre los que destacan el gobernador de California Gavin Newsom, el exsecretario de Transporte e icono LGTBi Pete Buttigieg o la congresista neoyorquina Alexandria Ocasio Cortez, la preferida de la izquierda radical del partido, pero ninguno logra situarse de manera efectiva como favorito.