En Génova 13, sede central del Partido Popular, sostienen que, si las cosas siguen como están, con un Sánchez aferrado al sillón de Moncloa, las siguientes elecciones serán plebiscitarias. Si Pedro Sánchez se viera obligado a abandonar La Moncloa intentaría forzar unas elecciones que llevaran a la república federal. Es decir, antes que cambiar de Gobierno, cambiar de régimen. 

Temor verosímil, pues este personaje no se irá jamás: hay que echarle.

Al tiempo Felipe VI, tan sólo once años de reinado, ya sólo piensa en abdicar cuanto antes en su hija Leonor. Comete así el mismo error que su padre que, ante su mala prensa, optó por inmolarse él para salvar la monarquía, sin caer en la cuenta de que la monarquía, por muy venerable institución que resulte y como todo en esta vida, la hacen las personas... para bien o para mal. 

Es decir, que él se inmoló y acabó en Abu Dabi pero no por ello salvó el trono de su hijo Felipe, que ya nació lánguido.

A ver si nos entendemos: la monarquía española, sin duda la de mejor pedigrí de toda la historia, más con los Reyes de Castilla y con los primeros Austrias que con los Borbones, ha sido grande en cuanto no ha abandonado sus principios cristianos. Ojo, he dicho sus principios, no la santidad de sus miembros, de la que, como casi todos los seres humanos, andan escasos, con algunas contadas excepciones como Isabel I de Castilla, seguramente el rey más notable que ha tenido España en toda su historia.

Y entonces va el monarca y comete la soberana estupidez del lunes 16 de marzo. Un Rey que habla de "abusos" para referirse a la mayor obra de evangelización de la historia, la de España en América... no puede durar mucho.

Así que Pedro Sánchez, si ve que va a perder las elecciones... intentará convertirla en un plebiscito por la III República.