
Fue ayer, en domingo, cuando el secretario general de la OTAN, Mark Rutte rompió Europa -no sé si lleva rota algún tiempo- al apoyar de forma inequívoca el ataque de Estados Unidos a Irán, justo cuando los líderes de Francia, Reino Unido o Alemania reculaban y cuando el bueno de Sánchez, en su delirio narcisista, aseguraba que Europa actuaba contra Estados Unidos gracias a su liderazgo. Él es así de modesto.
Vuelve el holandés al lugar que abandonó, deprisa y corriendo, la señora presidente de la Comisión Europa, Ursula Von der Layen: el derecho internacional y el orden surgido de la II Guerra Mundial, en la interpretación interesada de la decadente Europa, se ha convertido en un mito que ha propiciado y mantenido tiranías durante décadas, regímenes dictatoriales, cada vez más en número y cada día más poderosos, mientras todo Occidente miraba cobardemente hacia otro lado.
Les recuerdo que con el orden surgido de 1945, ese que tanto gusta a la progresista y decadente Europa, se ha permitido la salvajada de la república Islámica de Irán sin mover un dedo durante 47 años.
Además, Europa no se ha dado cuenta de que esta sí es su guerra, porque es una guerra entre la libertad y el despotismo, entre Oriente y Occidente.
Esta guerra sí es la guerra de Europa, porque es una guerra entre la libertad y el despotismo, una guerra entre Occidente y Oriente
Volvamos al escenario de guerra. En el Pérsico los bombardeos aumentan y la muy cobarde guerra islámica de los drones se convierte en la guerra del siglo XXI. Y cuidado, porque Donald Trump triunfó en Venezuela pero esta fracasando con los ayatolás. Mark Rutte ha dicho que hay que apoyar a Trump porque Irán es una amenaza para Occidente.
Hombre no, Europa debe ayudar a Trump porque trata de neutralizar la amenaza de Irán que pretende ser una potencia nuclear y, además, destruir Occidente. Pues, señor Rutte: la guerra justa de Trump no consiste en abrir el estrecho de Ormuz sino en liberar a los iraníes de los ayatolás. Y en cuando caiga la República Islámica y Hezbolá, sí, habrá que volcarse con Irán y, aún más, con el Líbano.
Es por esto por lo que Europa debe ayudar a Estados Unidos, para acabar con los ayatolás. Es verdad que, en este punto, hasta el momento, Donald Trump ha fracasado... pero por eso mismo habrá que apoyarle.
Es la única justificación ética a la guerra de Irán, no el puñetero estrecho de Ormuz.
Pero la ética siempre acaba en estética y la moral tiene consecuencias muy prácticas. No hay manera de eliminar una industria militar iraní capaz de fabricar miles de pequeños drones en un día. Hay que controlarla y la única manera de controlarla es que llegue un Gobierno a Teherán que deje de fabricar drones... y que no odie al Occidente cristiano. Ahí es donde está fracasando Trump: no le ha salido como lo de Delcy en Venezuela.
La Administración Trump empieza a convencerse de que Marruecos es mejor socio que España. Un error de Washington, una injusticia de Trumpismo, sin duda, pero que puede dejarnos solos frente a Rabat. Por ejemplo, ante una ocupación de Ceuta y Melilla
Respecto a España... con Pedro Sánchez, España ya no cuenta un pimiento ni en el mundo -cada día menos en Hispanoamérica, que eso sí que es grave- ni en Europa, donde ya conocen lo que supone el Sanchismo. Ahora bien, la egolatría de Pedro Sánchez resulta tan inconmensurable, que pretende convertirse no en el anti-Trump, donde hay caballeros pelando en Ok Corral, de tú a tú. El asunto resultaría sólo ridículo, no más, si no fuera porque la Administración Trump empieza a convencerse de que Marruecos es mejor socio que España. Un error de Washington, una injusticia de Trumpismo, sin duda, pero que puede dejarnos solos frente a Rabat. Por ejemplo, ante una ocupación de Ceuta y Melilla.
Y ojo, porque el miserable tirano de Marruecos, Mohamed VI se ha convertido en amigo personal de Israel e Israel también esta harto, hartísimo, de Sánchez. No me extraña nada.









