El primer semestre del 2026 la Unión europea estará presidida -Presidencia de turno semestral- por Chipre, el país más oriental del Mediterráneo. Una isla partida en dos, porque los turcos invadieron la zona norte.
El lema de la presidenta chipriota es este: "Una Unión autónoma, abierta al mundo". Sí, lo de Europa autónoma significa eso que están ustedes pensando: Donald tú mandas aquí.
Desde luego que Trump no debe mandar en Europa. Ahora bien, ahora bien, si la UE quiere ser autónoma Europa deberá defenderse por sí misma y no echando mano siempre de los de siempre: del amigo americano.
Con Chipre en la Presidencia Al menos, Turquía dejará de incordiar sobre su posible entrada en la Unión... que Erdogan no pinta nada en Europa
Chipre es un país diminuto pero no por ello debe dejar de intentar que la Unión avance, en lugar de retroceder. Es decir, los retos de la Unión Europea son contar con un ejército propio y acabar con el Estado del Bienestar, además de una emigración ordenada.
En seguridad y defensa todo parece indicar que, salvo España, que va al ralentí, todo el mundo se está rearmando en Europa.
Pero autonomía también significa acabar con el Estado del Bienestar que, además de insostenible, se ha convertido en un modelo económico fracasado. La productividad europea está por los suelos, el continente maestro del mundo ha degenerado en una economía de vagos poco dispuestos a esforzarse y donde la cercanía al poder se considera más relevante que el mérito.
El lema de la presidencia chipriota -"Una Unión autónoma, abierta al mundo", ya deja claro por dónde van los deseos, aunque no las soluciones
El último reto de la Presidencia chipriota es la emigración porque, ahora mismo, sobre todo por la presión islámica, Europa es un país despreciado por sus propios.
Migración sí, pero ordenada: ayudando la que llegan y exigiendo respeto al que está, Especialmente a la mujer europea.
No lo tiene fácil el lider chipriota, Níkos Christodoulides.










