Con su enorme cultura cristiana, el ministro de Justicia y Presidencia, Félix Bolaños, ha mostrado su enorme regocijo por el hecho de que el premier israelí, Benjamín Netanyahu haya cambiado de opinión y los cristianos puedan celebrar su liturgia de Semana Santa en el Santo Sepulcro de Jerusalén. 

Y es entonces cuando 'El Bolas' se lía: asegura que está muy contento de que la misa la misa del Domingo de Ramos pueda celebrarse en "las iglesias" de Jerusalén. Pues mire, señor ministro, no. La Eucaristía del Domingo de Ramos había que haberla celebrado ayer. No se puede celebrar con efecto retroactivo. Pedro y 'El Bolas' viven para la libertad religiosa.  

Hasta aquí la ignorancia, pero, junto a ella, en Moncloa reina la hipocresía más miserable. Ahí tienen al propio Bolaños, pero también al dulce Albares y al mismísimo Pedro Sánchez, suspirando porque los católicos pueden acudir -¡Oh sí!-, a sus celebraciones de Semana Santa, aunque el pobre Bolas piense que la misa de Domingo de Ramos puede celebrarse con efecto retroactivo y no pasa nada.

O Pedro Sánchez, un cristófobo recalcitrante, hablando de libertad religiosa, que tiene bemoles la copla.

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Lo cierto es que Netanyahu ha rectificado. Menos mal. Pero que Sánchez, el hombre que ha profanado la Basílica del Valle de los Caídos aproveche que el Pisuerga pase por Valladolid para erigirse en defensor de los católicos: eso es unir la hipocresía a la ignorancia.  

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