Decíamos ayer... La Iglesia ha firmado un llamado protocolo de reparación de las víctimas de abusos sexuales de curas sobre menores. En la mesa de firmantes, el ministro Félix Bolaños y el defensor del pueblo, Ángel Gabilondo, el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Luis Argüello, arzobispo de Valladolid, a quien nadie quería dar la mano, el apestado.

Vaya por delante que al gobierno Sánchez los abusos clericales sufridos por las víctimas le importan un bledo. Lo único que quiere es darle un palo a los curas.

 

También de entrada: es un acuerdo al que la Iglesia, en mi opinión erróneamente, ha cedido cuando jurídicamente no tenía ninguna razón para ceder. Son delitos prescritos o de verdugos ya fallecidos y lo único que se pretende son indemnizaciones pecuniarias, aunque ahora se hable de que esto no para, hace falta más, aunque nadie sepa de que más se puede hablar. 

Por delante: un sacerdote que abusa un menor a él encomendado es algo tan repugnante, especialmente para un católico que, si cabe, debe ser jugado con especial rigor. Ahora bien, lo del Gobierno Sánchez no supone ningún deseo de justicia, es un enorme paripé, una feroz estafa, que sólo tiene un objetivo: conseguir que todo español acabe concluyendo de esta guisa: ¿Qué es un sacerdote? Es un pederasta que viola a los niños. A partir de ahí, toda la Iglesia pasa a convertirse en una grandiosa mentira. Dios no existe.

Todo ello basado en un informe interesado, chapucero y embustero del defensor del pueblo, el ex cura Ángel Gabilondo, quien concluyó que se habían dado 400.000 casos de abusos cuando la Iglesia reconoce 2.000. Un informe basado en una todavía más chapucera y vergonzosa campaña de un periódico, El País, que, sin contrastar las denuncias que le llegaban, se tragó casos inventados perpetrados por curas inexistentes.  

Todo ello basado en un informe interesado, chapucero y embustero del defensor del pueblo, el ex cura Angel Gabilondo, quien concluyó que se habían dado 400.000 casos de abusos cuando la Iglesia reconoce 2.000

Insisto: la Iglesia tendrá que pagar a las víctimas de casos ya prescritos, algo que no se acepta en ningún otro delito. Aún así, el excura Ángel Gabilondo, ya habla de que aún falta la reparación moral. Es decir, que la deuda jamás quedará saldada... sicut erat demonstramdum.

Otra parte de la gran estafa: la Iglesia pagará pero el cuánto lo decidirán las víctimas y Gabilondo. Creo que la Iglesia, que tiene patrimonio pero en cuanto a liquidez anda a la cuarta pregunta, tendrá que emplear todos sus posibles para 'no-satisfacer' a nadie, sólo a la venganza del chinito Bolaños.

Sí, digo que no todas las acusaciones, ni de lejos, son ciertas. Ejemplo, el jefe de una de las asociaciones de víctimas no es una víctima: las acusaciones son falsas. Es de los que más sale en la tele. 

Otro engaño: la Iglesia pagará pero el cuánto lo decidirán la víctima y Gabilondo. Por cierto, el jefe de una de las asociaciones de víctimas no es una víctima: todo fue un embuste. 

¿El paripé ha terminado con este acuerdo? Por supuesto que no: al Gobierno le importan un bledo las víctimas. La pederastia clerical no es sino un medio para golpear a la Iglesia. 

Por último, este superbulo constituye el mejor espejo del Sanchismo: se parte de un hecho cierto, en este caso la pederastia clerical, y se aumenta hasta la náusea. A partir de ahí se establece un axioma: todos los curas son sospechosos y, en consecuencia, toda la doctrina cristiana es una farsa... pues justamente de eso se trataba.

La tercera fase es muy simple: tanta es la maldad de los buenos, que debe ser severamente castigada con la fuerza del Estado, naturalmente, que sólo no me atrevo y podría quedar en ridículo por lo exagerado de mi postura, un 10% de difamación y un 90% de calumnia.

¿La farsa ha terminado con este acuerdo? Por supuesto que no: al Gobierno le importan un bledo las víctimas. La pederastia clerical no es sino un medio para golpear a la Iglesia... ¡incluso con casos prescritos! 

Y no lo duden, cuando la pederastia ya no dé más de sí para acusar a la Iglesia, el siguiente paso del progresismo será legalizar y normalizar la pederastia. Ninguna broma: recuerden que aquella a quien Pedro Sánchez hizo ministra, Irene Montero, asegura que un niño debe poder acostarse con quien quiera. Como si un menor tuviera la libertad y la voluntad de elegir sus relaciones íntimas... 

Esta trama de farsas es el Sanchismo cristófobo y profanador que nos gobierna. Cuanto antes pase a la historia, mucho mejor.