Ayer, los partidos Sumar y Podemos exigieron que Marruecos no sea sede del Mundial de Fútbol de 2030 que, como todo el mundo sabe, iban a organizar España y Portugal pero luego se adhirió Rabat por su buena relación con el actual presidente de la FIFA, Giani Infantino.
Hasta el punto que The Times ha publicado que Infantino ha ofrecido a Marruecos que se dispute la final del Mundial en ese país, a cambio de su apoyo al frente de la FIFA, pues su continuidad está en entredicho debido a que no informó de sus planes para privatizar una parte de la FIFA.
La FIFA ha desmentido esa información, pero refleja bien a las claras la citada buena relación entre ambos.
Mientras el Gobierno español, por boca de la ministra de Deportes, Milagros Tolón, confía en que la final se dispute en España. Pero con Marruecos enfrente, todo puede pasar.
Volviendo al principio, Vox denuncia que Rabat "no es un socio fiable". Y recuerda que la invasión de Ceuta "ha quebrado por completo los presupuestos de confianza y cooperación sobre los que necesariamente descansa una candidatura compartida".
El partido de Abascal añade: "Las sombras de corrupción de esta organización, con favores, dinero opaco y las condenas de anteriores dirigentes como Blatter o Platini, se vuelven a cernir sobre la FIFA".
Pero lo más curioso es que Rabat ha conseguido unir a Vox, a Sumar ya a Podemos. Cosas veredes, amigo Sancho...











