BMW continuará sin fabricar en España y en Portugal, donde sólo vende y alquila coches y motos. Y ahora tiene la excusa perfecta para seguir así, porque ha reducido su velocidad al ingresar sólo un 4% más en 2025 y ha bajado su rentabilidad, según se refleja en las cuentas depositadas en el Registro Mercantil.

BMW Ibérica ha incrementado sus ventas y precios, pero le ha pasado factura el encarecimiento de las materias primas y la inflación… y eso que en 2025 aún no había estallado la guerra de Irán ni se había producido el bloqueo del estrecho de Ormuz. Eso sí, la filial ibérica ha dado un dividendo de 47,4 millones de euros a la matriz, que actualmente está viviendo un frenazo: de hecho, el grupo automovilístico alemán con sede en Múnich acaba de anunciar 8.000 despidos, tras las caídas de ingresos y beneficio en el primer semestre por culpa de China y Oriente Medio.

La filial que opera en España y Portugal ha tenido unos ingresos de 2.537 millones de euros en 2025, una buena cifra contante y sonante, pero supone un incremento de sólo un 4,4%, frente al del 18,1% registrado el año anterior. Todo ello, a pesar de mayores precios y ventas: la marca BMW vendió 45.867 unidades (+1,4%) y Mini, 9.343 (+20%).

Sin embargo, la rentabilidad de la filial que preside Manuel Terroba se ha movido a la baja en 2025. El beneficio operativo ha caído un 20,6%, a 47 millones, frente a los 59,6 millones obtenidos en 2024. Y el beneficio neto se ha reducido un 4,4%, pasando de 40,2 millones a 38,44 millones. Es cierto que los descensos en ambas magnitudes son menores que los registrados en 2024 (que fueron del 25% y del 11%, respectivamente), pero no es positivo que continúen a la baja.