Si el martes, la Audiencia Provincial de Badajoz mandaba a David Sánchez, hermano del presidente, al banquillo por un delito de prevaricación y otro de tráfico de influencias, ayer miércoles el juez Juan Carlos Peinado decidía transformar la pieza separada en la que investigaba el posible delito de malversación de caudales públicos cometido por su mujer Begoña Gómez en un procedimiento con jurado popular. 

Pero Sánchez, como siempre, a lo suyo. Ayer desde Nueva York, dijo: “La verdad acabará imponiéndose, mi hermano y mi mujer son inocentes”. Y no solo eso: anunció que se presentará a la reelección en 2027: “Es algo que ya he hablado con mi familia y con mi partido”. 

Sin embargo, durante su estancia en Nueva York no ha podido evitar escuchar gritos, en idioma español, contra él y contra su gestión, pronunciados por miembros de Hazte Oír, como puede escucharse aquí:

Lo que está claro es que Sánchez ya no puede pasear tranquilo ni por Nueva York, al igual que le ocurre en España, donde no puede salir a la calle sin ser objeto de abucheos y recriminaciones por parte de un político que ha mentido a la ciudadanía en numerosas ocasiones y que ha traicionado a los españoles con la amnistía a los delincuentes del 'procés' independentista catalán, con tal de permanecer en el poder. 

Quizá la clave esté en las palabras que el fallecido presidente de Uruguay, Pepe Mújica, le dijo a la periodista Pepa Bueno: "La gente lo que no perdona es que le engañen".