El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, anunció que el Gobierno español iba a proponer a la UE el levantamiento de las sanciones a la actual presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, como un gesto tras la aprobación de la ley de amnistía en el país hispanoamericano.

La Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, hizo suya la propuesta y ayer anunció: "Voy a proponer que levantemos las sanciones de Delcy Rodríguez, la actual presidenta de Venezuela".

Delcy Rodríguez fue sancionada por la UE cuando era la vicepresidenta de Nicolás Maduro por la violación de los derechos humanos ejercida por la dictadura chavista. Se le prohibió entrar en la UE, se congelaron los bienes y activos que pudiera tener en países de la UE y se le prohibió recibir fondos o recursos económicos (directa o indirectamente) de la UE.

De hecho, por la primera de las prohibiciones -la de pisar suelo europeo- fue por la que se originó el escándalo en España, el 20 de enero de 2020, cuando su avión aterrizó en el aeropuerto de Madrid-Barajas y fueron a visitarla importantes miembros del Gobierno, como el hoy investigado José Luis Ábalos. 

Dejando claro que al anterior y al actual régimen chavista le importan las sanciones europeas más bien poco -sobre todo desde que EEUU detuvo al dictador Nicolás Maduro-, la iniciativa del Gobierno español lo que busca es tener contenta a Delcy Rodríguez para que no se vaya de la lengua.

Porque, como se recordará, el empresario español -también investigado por la justicia- Víctor de Aldama ha asegurado disponer de un sobre, que le entregó la hoy presidenta de Venezuela, que demostraría la financiación ilegal del PSOE y de la Internacional Socialista por medio de la petrolera estatal venezolana PDVSA.

De hecho, Aldama ha llegado a declarar lo siguiente: "El sobre (que me entregó Delcy) es más que suficiente para que el Gobierno salga de donde está y el señor presidente y otras personas pasen por la cárcel". 

Esto de que el Gobierno español busca contentar a la actual presidenta de Venezuela para que no tire de la manta y esté calladita sobre la supuesta financiación ilegal del PSOE puede parecer una conjetura. Pero, conociendo al Sanchismo y su bagaje de corrupción y su más absoluta falta de escrúpulos, la suposición deja de serlo para convertirse casi en certeza…