El 4 de noviembre, día en el que Telefónica presentó su Transform & Grow, la cotización de la compañía en bolsa se desplomó un 13,12%, hasta los 3,73 euros por título. Este viernes, dos meses y medio después, las ‘Matildes’ comenzaron la sesión en los 3,30 euros, tras subir un 2,19% el jueves. Es decir, Telefónica no sólo no se ha recuperado del varapalo, sino todo lo contrario: está profundizando en la caída.
Y entonces llega Emilio Gayo, consejero delegado de la teleco, y suelta, en una entrevista publicada el jueves en Expansión, que “la percepción del mercado cambiará cuando cumplamos el plan”.
Primera consideración, el T&G finalizará en 2028. ¿Va estar la cotización en los niveles actuales hasta esa fecha? Muy largo se antoja el camino, aunque Gayo lo aclaró: “Creemos que a los mercados lo que tenemos que demostrarles es que este plan es cumplible y eso lo tenemos que demostrar trimestre a trimestre con los resultados”.
Vale, aceptamos pulpo como animal de compañía. El problema es que el T&G no aclara lo más importante: cómo aumentará los ingresos, tras vender casi toda Hispanoamérica y centrar la actividad en España, Alemania, Reino Unido y Brasil.
Lo resumió muy bien un analista durante la presentación del plan: al final del proceso, Telefónica tendrá el mismo Ebitda que el actual y con menor flujo de caja. Y otro, en la recta final del evento, dio la puntilla: “Muchas personas están intentando entender el crecimiento estructural”.
Telefónica ha pasado del ‘efecto Murtra’ en bolsa, cuando pareció ser un revulsivo para la cotización a “la percepción del mercado cambiará cuando cumplamos el plan”.












