El mismo día en que el BOE español publicaba una una soflama sobre el fascismo inmobiliario y la defensa del pueblo frente al casero y los fondos-buitre depredadores -repito, sí, en el Boletín Oficial del Estado- Portugal hacía lo contrario: daba un giro copernicano a su política de vivienda: certificaba los desahucios por impago, plantaba cara a la okupación de la casa ajena y suprimía los controles estatales sobre los precios del alquiler que en España decretó la ley de vivienda de Pedro Sánchez.
En definitiva, en Portugal no quieren que hay viviendas vacías porque el propietario tiene miedo a alquilarlas. Justo lo contrario que en España, donde se calcula que hay 4 millones de pisos vacíos, que se van a duplicar en cuanto entren en vigor, en todo o en parte, los decretos Maricarmen-perroflautas, que prepara el caradura de Pedro Sánchez Pérez-Castejón..
Y esto supone algo terrible para España: los portugueses recuperan la cordura mientras los españoles agrandamos la locura, eso sí... con Maricarmen y los perroflautas.
La puerta del Sol huele cada día peor.