Las tropas norteamericanas se retiran de Irak tras, se supone, acabar con el Estado Islámico (ISIS). La decisión ha sido rápida y contundente... un dato sorprendente por cuanto, recordemos, durante su primer mandato ordenó matar al más famoso general iraní, XXX, atención, en Irak, no en Irán.
Si el más famoso militar persa se paseaba por las calles de Bagdad, es señal de que el control occidental, el antiguo feudo de Sadam Hussein, no era tan total como se pretendía aparentar.
En todo caso, durante su segundo mandato, el presidente de EEUU ha seguido optando por el magnicidio, en lugar de por la invasión. Inteligente medida, dado que así no sufre bajas entre sus soldados pero, medida arriesgada.
Le salió bien en Venezuela, con Nicolás Maduro, encarcelado y sin ninguna baja entre sus filas. No le ha salido tan bien en Irán, donde la muerte de Ali Jamenei no le ha hecho ganar la guerra.
Y así, en plena guerra en el estrecho de Ormuz, las tropas norteamericanas se retiran de la vecina Irak. Que tenga cuidado, no le vaya a ocurrir lo mismo que le ocurrió a Biden en Afganistán.
Mientras las tropas estadounidenses despagaban de Kabul, los talibanes retomaban el poder.