En mes de mayo del catorce,
de éste siglo veintiuno,
en versos de un poema publicado,
de nombre “Possumus” titulado,
atrevíme augurarte tu destino.
Entonces sacabas orgulloso el pecho,
anunciando que habías venido:
del poder “asaltar su cielo”.
Y te comportaste desde entonces,
como lo que eres: un dictadorzuelo.
 
Mas los dioses que te lo permitieron,
han soltado tu mano, de la de ellos,
dirigiéndote desde este momento,
hacia lo que estabas destinado,
el infierno que tú mismo te has creado,
con tus mentiras, tu vanidad y soberbia,
y las traiciones que has dejado a tu paso,
haciendo bueno el augurio,
del poema y los versos escritos,
hace ya de esto siete largos años:
 
¡Cuidado con los salvadores!
Pues detrás de ellos no sabemos,
quienes están, quienes les dan el dinero,
quienes como iconos los alzan,
quienes los convierten en ídolos,
para luego destruirlos,
una vez alcanzado su objetivo.
Más los ídolos, sólo son ídolos,
que dejan tras de sí, dolor, daño y sufrimiento,
cuando quedan como ídolos caídos.