
Sánchez no sólo ordenó retirar la carpa con la leyenda "Corrupto", -para algo es presidente, sino que, además, demandó a HazteOir por atentado contra su honor
HazteOir decidió situar una pancarta enorme delante del Congreso de los diputados, en el inmuble de enfrente, con una foto igualmente enorme del presidente del Gobierno. Sánchez no sólo ordenó retirarla -para algo es presidente, sino que, además, demandó a HazteOir por atentado contra su honor.
Ahora, una jueza acaba de dictaminar que no, que no es delito llamarle corrupto.
Y es que el término corrupción es inabarcable, porque hay muchos tipos de corrupción y porque el presidente del Gobierno no es el vecino sin nombre del piso de al lado sino el presidente del Gobierno, que debería desayunar cada mañana tragándose un sapo.
Menos mal, porque los delitos de oido no son otra cosa que una nueva forma de censura especialmente hipócrita, donde el acusado debe demostrar su inocencia mientras el acusador se frota las manos: como me odias, te pongo una mordaza y, si puedo te meto en la cárcel. No es coña: te pueden caer hasta cuatro años según el artículo 510 del Código Penal.








