Sr. Director:

Hispanidad se puso en marcha en marzo de 1996. En el presente año se ha cumplido ya el 30º aniversario del decano de la prensa digital española. ¡Felicidades y enhorabuena!

Preguntan a algunos colaboradores qué ha aportado España al conjunto del mundo. La verdad es que la lista sería muy larga si nos fuéramos deteniendo en cada aspecto. Un servidor cree que lo más importante que España recibió y ha sabido entregar a la humanidad es la fe católica.

Basta con ver el listado de santas y santos que han nacido en nuestra tierra o que han tenido alguna relación con ella para caer en la cuenta de que, en efecto, la religión católica y todo lo que ha tenido y tiene relación con ella ha sido el factor clave que nos ha permitido avanzar sanamente por el mar de la historia, con todos nuestros altibajos.

Cuando nos hemos olvidado del catolicismo, de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la Virgen María, de la Iglesia, de la fe verdadera que nos transmitieron los Apóstoles del Señor, cuando hemos preferido cualquier cosa o a cualquier persona antes que a Nuestro Señor Jesucristo, entonces hemos salido perdiendo. A la vista está y a las pruebas me remito.

Hoy vemos una España polarizada, enfrentada, que ha olvidado sus raíces cristianas, que se ha dejado llevar y algunos quieren llevarla por caminos equivocados, los de las ideologías que pretenden imponernos sin ni siquiera pedirnos opinión.

¿Cómo vamos a estar de acuerdo con leyes que permiten el aborto provocado, la eutanasia activa, la insuficiente atención a los más necesitados (pobres, enfermos, personas dependientes, las familias, los matrimonios, los ancianos, vivienda y trabajo digno para los jóvenes, una saludable educación para nuestros niños, adolescentes y jóvenes, etc.)?

España necesita una potente regeneración espiritual, humanística, cristiana, fraterna, solidaria, acogedora, amante de la bondad, la belleza y la verdad. Y todo eso lo encontramos solamente en Jesucristo, el Hijo de Dios, el Hijo de la Virgen María, nuestro Señor y nuestro hermano, el único Salvador de todo lo creado.

Los creyentes españoles hemos de espabilar y no tener miedo de profesar nuestra fe en público y en privado, siempre, oportuna e inoportunamente, porque queremos que la vida, la alegría, la esperanza y el gozo que necesitamos están en Cristo y en su Evangelio, que es una buena noticia, la mejor noticia.

Debemos dar gracias al Padre que nos ama, al Hijo que camina con nosotros, al Espíritu que nos impulsa a hacer el bien  y  nos hace desear la verdad y la caridad. Siempre de la mano de María Inmaculada, del apóstol Santiago y de los mártires de ayer y de hoy. Siempre al servicio atento y generoso hacia todas las personas.