• La ministra de Fomento no es culpable de las radiales, pero sí lo es de su cabezonería frente a concesionarias y constructoras.
  • A lo mejor tenemos que volver a la postguerra y dejar las redes, todo tipo de redes, en manos del Estado.
Lo ha dicho, por primera vez el número dos del Ministerio de Fomento, Julio Gómez-Pomar: el Estado, es decir, todos nosotros, tendremos que pagar unos 8.000 millones de euros por las autopistas radiales, un fracaso empresarial sin cuento, pero asegurado por el Estado.Para entendernos, el PP no tiene culpa de ello, la tienen los socialistas de Zapatero e incluso gobiernos anteriores. Eran los años de construir y se construyeron carreteras radiales de pago que nadie quiere utilizar.De lo que sí es culpable Ana Pastor (en la imagen) es de la cabezonería posterior aliñada con cierta demagogia: los españoles no tendrán que pagar ni un euro a concesionarias, banca y constructoras: yo le doblaré el pulso. Pues mire no. Y ahora resulta que no pagaremos un euro, sino 8.000 millones (contando intereses).¿De qué ha servido la cabezonería de Pastor? De nada.A lo mejor sí sirve para algo. Puede servir para cambiar de modelo de infraestructuras y hacer que las redes, todo tipo de redes, vuelvan al Estado y que los privados compitan sobre ellas, no debajo de ellas. Sí, ya sé que es más barato concretar con los privados la construcción de redes pero eso implica que el Estado corra un riesgo… que no debería correr.Eulogio Lópezeulogio@hispanidad.com