Sr. Director:
Se habla y se escribe mucho sobre el Papa. En bastantes casos se hace referencia simplemente a gestos o detalles que se han podido apreciar en las audiencias o visitas del Papa a determinados países, y aquí y allá transmite su mensaje: mensajes que vienen a engrosar el llamado Magisterio Ordinario del Papa.
El Papa, todos los Papas, son sucesores de Pedro, el primer Papa elegido directamente por Jesucristo para edificar y conformar la Iglesia bajo la asistencia del Espíritu Santo, por lo que sus enseñanzas gozan de infalibilidad cuando las pronuncia Ex Catedra, es decir, cuando realiza una definición solemne e infalible sobre fe y moral. Es lo que se conoce como magisterio extraordinario: las últimas definiciones infalibles y más resonantes fueron la Asunción de la Virgen (1950) y la Inmaculada Concepción (1854).
La enseñanza habitual y continua de los Papas se realiza a través del denominado Magisterio Ordinario, que es el que nos llega habitualmente a través de encíclicas, exhortaciones apostólicas, cartas y otros tipos de documentos, y esos maravillosos discursos que tanto bien hacen a los que los escuchamos. Todos guardamos un recuerdo imborrable de este último viaje de León XIV a España, tal vez porque sus palabras iban dirigidas directamente a nosotros, pero el magisterio del Papa es válido para toda la Iglesia. Por eso amar al Papa es amar a la Iglesia, rezar por el Papa es rezar por la Iglesia, sentir con el Papa es sentir con la Iglesia.
El Papa es también Jefe del Estado Vaticano como una solución jurídica reconocida por los demás estados para mantener una independencia y seguridad que le permitan que sus actuaciones no puedan ser intervenidas ni mediatizadas por ninguna nación. Para los católicos se hace muy necesaria la oración por el Papa, leer sus discursos y encíclicas que nos hablan del amor de Dios y a Dios, de las exigencias y requerimientos que conlleva lo uno y lo otro, porque es un tema que podríamos afirmar que no está de moda hoy en día, pero el Papa tiene que estar, y está, por encima de modas y de falsos formulismos.









