La alemana ha sido condenada por romper el contrato con Areva

 

Seguir la política antinuclear de Angela Merkel puede servir para mantener buenas relaciones con el gobierno alemán. Sin embargo, hacerle la pelota a la canciller tiene un precio para Siemens: 648 millones de euros.

Es la cifra que la alemana tendrá que pagar a Areva, con la que había constituido una joint venture para la construcción de plantas nucleares en la que Siemens participaba con un 34%. La idea inicial expresada en 2009 era cambiar de socio y buscar en Rosatom un nuevo compañero de aventuras, pero la rusa se quedó también con un palmo de narices cuando el movimiento antinuclear ganó la partida. Tras abandonar el negocio en común con Areva, Siemens tendrá que compensar a su socio francés. Tras dos años de conflicto, el tribunal de arbitraje ha dado la razón a Areva por considerar que se vulneró el acuerdo alcanzado en 2001, en el que ambas partes firmaron una cláusula de no competencia durante ocho años.

Mariano Tomás

mariano@hispanidad.com