Lo mejor, sin duda, de los Presupuestos Generales del Estado para 2008 es que Zapatero cumple con ellos su promesa electoral de subir el salario mínimo interprofesional hasta los 600 euros al vencer la legislatura.
Me parece poco, porque, en términos relativos, todavía estamos muy lejos de la meta OCDE: que el salario mínimo suponga el 60% del salario medio, y porque 600 euros brutos -ojo, brutos- mensuales, por ocho horas diarias de trabajo, no es para tirar cohetes.
 
Ahora bien, considerando la racanísima postura de los gobiernos Aznar, que subían el SMI a razón del 2% de aumento anual, el IPC previsto, que encima nunca se cumplía, lo de ZP es de medallas. Y ya se sabe que los políticos nunca son buenos o malos, sino mejores o peores.  

En resumen, ZP ha subido el SMI 120 euros en cuatro años.

Rato solía alegar que el SMI es cobrado por muy poca gente. A partir de ahí, comenzaba la tediosa guerra de cifras: los sindicaos hablaban de 500.000 trabajadores en ese nivel salarial y el Ejecutivo lo rebajaba hasta 100.000. Ahora bien, el asunto es que ese distingo no importa un comino. No se trata de cuántos cobran el SMI, sino de que ese el salario mínimo indicia -con perdón- la pirámide salarial de los sueldos bajos. Un poner: es sabido que en una gran ciudad, Madrid o Barcelona, difícilmente se vive con 1.000 euros al mes o, al menos, difícilmente se crea una familia con esos mimbres. Se necesitan, como mínimo, dos sueldos mileuristas, con el añadido de la tentación: dos sueldos, ningún hijo.

A ello hay que añadir el hecho de que España sigue siendo un país con grandes diferencias entre salario mínimo y salario medio. Dicho de otra forma: un país con una muy injusta distribución de rentas entre los trabajadores por cuenta fija. Y mejor no añadir al drama del salario mínimo el asunto de la economía sumergida, producto, es cierto, de la asfixiante política fiscal, asfixiante a con Rato, y aún más asfixiante con Solbes. Por decir algo: las empleadas del hogar, un sector productivo cada vez más copioso, constituye una tentación permanente a la economía sumergida, por las elevadas cuotas sociales que el empleador está obligado a pagar.

Así que, en materia salarial, ZP no lo ha hecho bien… pero lo ha hecho mil veces mejor que el PP. Se ha quedado corto, y el peso de los impuestos sigue siendo agobiante para el ciudadano, y España sigue siendo un país de sueldos bajos y viviendas caras, pero, al menos, la rueda comenzó a andar.

Probablemente, la etapa de Rodríguez Zapatero sea considerada por la próxima generación como uno de esas "considerables tragedias que la historia nos inflige de vez en cuando para endurecernos" y todos hacemos votos para que el señor presidente goce cuanto antes de una merecida jubilación. Ahora bien, en este punto no: en este punto, ZP no lo ha hecho mal, y sin duda mucho mejor que sus críticos del Partido Popular. Ahora debe prometer que esos 600 euros caminarán, al menos, hacia los 850 que le solicitan los sindicatos. Porque moderación salarial, en la jerga de los liberales, no significa otra cosa que explotación de los asalariados, antes llamados proletarios.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com

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