
Los calvos son los únicos que no se mesan los cabellos en el distrito C, sede de Telefónica, ante el cierre contable del ejercicio 2025. Sobre todo, por una cifra fantasma que recorre los pasillos: la posibilidad de que el ejercicio 2025, el primero con el Gobierno al frente de Telefónica, cierre con números rojos por valor de 5.000 millones de euros en pérdidas. Estamos seguros de que esa cantidad no le agradaría al señor Sánchez en su primer año como máximo mandatario de la operadora. La semi-nacionalización de la compañía y el cambio de Álvarez-Pallete por Marc Murtra no puede venderse como un éxito, con esas cifras.
Lo más importante son, naturalmente, los ingresos, que no remontan, pero a corto plazo, lo más preocupante es la cuenta de resultados del ejercicio vencido.
Dilema: periodificar los costes del ERE, del reporte británico y las perdidas contables de Hispanoamérica... unido al precitado estancamiento de los ingresos apuntan hacia unas pérdidas contables de los antedichos 5.000 millones de euros: un fracaso en toda regla.
A partir de ahí, existen dos posibilidades: la primera, exagerar las pérdidas de 2025 y echarle la culpa a Pallete. Algo difícil de tragar para cualquier contable por dos razones: Murtra asumió la presidencia el 18 de enero de 2025. Este ejercicio ya no se puede asignar a Pallete, es de Murtra. En segundo lugar, la igualmente desastrosa evolución bursátil. En un año en que el Ibex subió casi un 50%, Telefónica vale menos que cuando Murtra asumió la presidencia. Y la Bolsa no mira el presente, sino el futuro, habla de expectativas.
Al mismo tiempo, si se rebajan las pérdidas y se periodifican para 2026 Murtra ya no podrá disimular que es cosa suya y, además, no podría participar en su sueño dorado y cada vez más lejano: convertirse en una de las tres grandes operadoras europeas.
En definitiva, sea cual sea la solución, periodificar pérdidas o asumirlas en su totalidad, con cargo al ejercicio 2025, el caso es que a ver quién es el guapo que da la cara ante analistas, medios, trabajadores y clientes, en todo lo concerniente al ejercicio vencido.
Pero el asunto no acaba aquí, porque estos malos resultados han generado... lo que suelen generar todos los malos resultados en las empresas: la búsqueda de un culpable. Así, Marc Murtra, diez meses después, quiere cambiar al Consejero Delegado, Emilio Gayo, al que considera responsable de esos malos resultados, dado que "yo el negocio se lo dejé a él", se supone que para ocuparse Murtra de los aspectos institucionales. Pero, además, no olvidemos que ni el presidente Murtra ni el Consejero Delegado Gayo mandan en Telefónica. En la operadora continúa mandando Javier de Paz, quien, a su vez, vive pendiente de que su mentor, José Luis Rodríguez Zapatero, no resulte empitonado ora por Bruselas, ora por Washington, ora por los tribunales españoles. Lo de Venezuela está que arde.










