Falta de inversión en ancho de banda, reducción del personal encargado de la Red, acometidas donde tampoco se invierte. Y lo peor: la reducción de plantilla se subsana con externalizaciones, en ocasiones contando con empresas integradas por personal escasamente preparado.
Conclusión: la conectividad empieza a fallar y horas atrás miles de pymes españolas se quedaban sin conexión. La Telefónica de Murtra empieza a tener mala prensa.
Ahora, los sustos ya no vendrán de Hispanoamérica sino de Alemania y Reino Unido. España declina y Brasil necesita mucha inversión y que Lula abandone el poder
En la alta dirección de la operadora, sin embargo, este asunto no es el más preocupante. Lo que preocupa es la rendición de cuentas prevista para el día 24.
Y aquí hay dos doctrinas distintas, la del presidente Marc Murtra y la del consejero delegado, Emilio Gayo, quien solo obedece a Javier de Paz. No, Javier de Paz no manda poco, manda muchísimo y así seguirá mientras no se derrumbe la efigie de Rodríguez Zapatero.
La divergencia estriba en que Murtra pretende cargar todas las pérdidas y deficiencias con cargo al ejercicio 2025, lo que podría suponer unos números rojos superiores a los 5.000 millones de euros. De esta forma, como ya hemos dicho en Hispanidad, podrá echarle la culpa al anterior presidente, José María Álvarez-Pallete. En contra se sitúan los mencionados De Paz y Gayo, quienes consideran que el primer año de la Telefónica 'socialista' no puede cerrarse con unas pérdidas tan abultadas. Hay que periodificar los números rojos porque, de otro modo, el que saldrá perjudicado no será la compañía sino el palacio de La Moncloa.
Algo de razón deben de tener Gayo y De Paz por cuanto Presidencia del Gobierno está muy preocupada por lo que ha significado su entrada, en tromba, en la operadora: reducción del dividendo para el accionista, reducción de la plantilla para los trabajadores y aumento de las tarifas para los clientes. Lo que se dice tres sobre tres.
Y a todo esto, lo importante no son las pérdidas de 2025, lo realmente importante es que los analistas no ven las llamadas "palancas de ingresos" para el futuro próximo. Eso sí que es grave.
Y el problema no solo está en Hispanoamérica, el problema son los números rojos que llegan de Reino Unido y Alemania, de donde no vienen buenas noticias. Sin ir más lejos, este miércoles, Telefónica anunció la compra, junto con Liberty Global y Nextfibre, participada al 50% por el fondo InfraVia Capital Partners, de Netomnia, en Reino Unido, por 2.000 millones de libras. La teleco española abonará unos 500 millones de libras (unos 580 millones de euros). Con un Ibex subiendo algo más de un 1%, Telefónica cae cerca de un 2% a dos horas del cierre.
Por su parte, las inversiones en España tienen que aumentar y no digamos nada en Brasil donde, además, la repatriación de dividendos viene cercenada por la cotización del real brasileño que posiblemente no vaya a ser buena hasta que don Lula da Silva abandone el poder.
La culpa, al parecer, no la tenía Pallete.











