Decíamos en Hispanidad desde hace tiempo que había una doble burbuja especulativa con las renovables (por un lado, numerosas operaciones sobre empresas, activos y hasta partes de los mismos; y por otro, sonaras alzas y caídas en bolsa de compañías de energías verdes) y que había riesgo de que sufriera un pinchazo, como hace años sucedió en el sector inmobiliario. Pues bien, ahora parece que se está empezando a pinchar la burbuja verde, en la Península Ibérica, porque Ferrovial ya no vende su planta fotovoltaica en España y la dueña de la mayor solar de Portugal está en quiebra.
Dos noticias que se han conocido esta misma semana con sólo unos días de diferencia. En el caso del grupo de infraestructuras que lidera Rafael del Pino, quien cada vez es más ciudadano del mundo que español, se ha dado un cambio de planes. En concreto, ha decidido cancelar la venta de su planta fotovoltaica en nuestro país (denominada El Berrocal y situada en Sevilla) porque el valor del activo ha caído… y nos encontramos en plena crisis del sector fotovoltaico. Una planta que tiene una potencia de casi 50 megavatios (MW), por lo que en el mercado valía unos 50 millones de euros, pero no ahora ante la crisis del sector y encima tiene una deuda de 18 millones, según informa Cinco Días.
Ferrovial entró en la burbuja especulativa con las renovables hace unos años, abriéndose así al negocio energético, e imitando a otras constructoras (Acciona, Sacyr y ACS). Pero la fotovoltaica ya no es lo que era hace unos años y ha despertado dudas, rebajándose las expectativas. En el caso de España, entre los motivos, están: la elevada volatilidad de precios, el derrumbe del precio de MW en las horas centrales del día, el aumento de los vertidos, los mayores costes financieros por el alza de los tipos de interés, el repunte que vive el gas por el modo de operación reforzada del sistema eléctrico tras el apagón del 28 de abril de 2025 y la incipiente apuesta del Gobierno por la nuclear al prorrogar la central de Almaraz hasta 2030… y que hace pensar en que, lo lógico, es que se extiende la vida útil del resto de reactores porque España necesita la nuclear.
Ahora, El Berrocal tiene un valor contable inferior por la caída de los precios de la energía a plazo y la reducción de las estimaciones de producción, y por tanto, de ingresos, según Ferrovial. Asimismo, hay que tener en cuenta el mínimo desarrollo de almacenamiento en baterías que hay en nuestro país, algo que ayudaría a reducir la cifra de vertidos de producción renovable.
Claro que no Ferrovial no es la única que ha cancelado una operación en el sector renovable, también lo han tenido que hacer otras compañías y fondos, e incluso han tenido que rebajar el dinero que esperaban obtener. Sin embargo, no es el único problema que afronta ahora Rafael del Pino, empeñado en que el grupo sea cada vez más estadounidense: su cotización bajó casi un 5% el pasado miércoles por las dudas de UBS sobre la rentabilidad del nuevo proyecto que se ha adjudicado (los carriles exprés en la autopista I-24, en el estado de Tennessee). Unas dudas que el banco reflejó rebajando su recomendación y su expectativa de revalorización de la acción de Ferrovial.
En paralelo, el pinchazo de la burbuja verde también se ha empezado a ver en Portugal, donde la empresa británica Welink Energy Portugal UK se ha declarado en quiebra. No se trata de una compañía más del sector energético en el país vecino, sino de la dueña de Solara4, la mayor planta solar de Portugal. Todo un aviso para las empresas y fondos que operan en renovables en el conjunto de la Península Ibérica.












