
El grupo Renault ha optado por castigar a Rumanía, pues la marca Dacia despedirá a más de 1.200 empleados de su planta de Mioveni, lo que supone el 10,9% de una plantilla que asciende a unas 11.000 personas. Pero no sólo eso, también ha adjudicado nuevos modelos a Turquía y Eslovenia.
En este contexto de crisis mundial del sector del automóvil, los fabricantes también están en plena transformación, buscando optimizar operaciones y reducir costes sí o sí. En el caso del grupo francés esto es clave, teniendo en cuenta que en 2025 elevó ingresos y ventas, pero tuvo unas pérdidas de 10.900 millones de euros por culpa de su participación en Nissan. Ahora acaba de lanzar su nuevo plan estratégico, llamado ‘futuREady’, con el objetivo de acelerar en electrificación y en ventas fuera de Europa de cara a 2030, y por ello urge más su reorganización industrial para mantener la competitividad... y la rentabilidad.
Algo que está notando España, pues el CEO del grupo Renault, François Provost, ha advertido que la adjudicación de un eléctrico a la factoría de Palencia depende de un rápido acuerdo sobre el convenio colectivo. Y todo ello, días después de alertar sobre el elevadísimo crecimiento que ha tenido el absentismo laboral desde 2019.
Ahora le ha tocado el turno a Rumanía, a pesar del éxito de la marca Dacia. Y es que se ha planteado un ajuste laboral que afectará a más de 1.200 personas, a través de salidas voluntarias y contratos que expiran. El recorte de plantilla obedece a varios factores: la caída de la producción (en 24.904 vehículos desde 2023 a 2025, reduciendo el ritmo diario de 1.400 vehículos por día a 1.160), la pérdida de modelos (ahora sólo fabrica el Duster y el Bigster), el avance de la automatización y la adjudicación de modelos de la marca a otros países (Marruecos, Turquía o Eslovenia, por ejemplo). También han influido los procesos de electrificación y digitalización que afrontan los fabricantes del sector y la situación de Rumanía, en concreto, retrasos en algunas infraestructuras, así como la inestabilidad fiscal y política. Claro que estos despidos también pueden afectar al conjunto de empleos indirectos e inducidos que genera la planta de Mioveni.
El primer ministro de Rumanía, Ilie Bolojan, que es del Partido Nacional Liberal, ha apuntado que los despidos anunciados por Dacia son un “efecto retardado” de las políticas fiscales de los últimos años puestas en marcha por el socialdemócrata Marcel Ciolacu, quien fue primer ministro desde el 15 de junio de 2023 y hasta su renuncia el 6 de mayo de 2025. Recuerden que el pasado 23 de junio, Bolojan ascendió a primer ministro, tras haber sido presidente interino desde la renuncia de Klaus Iohannis y también presidente del Senado de dicho país. Ahora, en una entrevista, ha criticado que los altos impuestos afectan negativamente a los fabricantes de automóviles (entre ellos Dacia), en especial, el impuesto del 1% sobre la cifra de negocios que introdujo Ciolacu, y ya ha empezado a reducirlo para atraer inversiones, pero aún no lo está consiguiendo.
Y por cierto, resulta curioso que el grupo Renault haya optado por adjudicar el Dacia Striker a Turquía, danda la rivalidad que hay entre ambos países desde que el primero votó en contra de su entrada en la Unión Europea. Por su parte, un nuevo eléctrico de Dacia se producirá en Eslovenia, mientras los modelos Logan, Sandero y Jogger se fabrican en Marruecos.











