El grupo Renault advirtió hace unos días sobre el grave problema del absentismo laboral en España desde que gobierna Pedro Sánchez. Ahora ha lanzado un segundo aviso al señalar que la adjudicación de un vehículo eléctrico para la planta de Palencia depende de que se llegue rápido a un acuerdo sobre el convenio colectivo.

Más bien, la planta palentina opta a la asignación de la nueva plataforma eléctrica RGEV Medium 2.0., que sería multimodal (permitiendo fabricar distintos modelos). El CEO del grupo Renault, el francés François Provost, ha señalado: “Necesitamos un acuerdo cuanto antes para movernos rápido. Confío en un pacto pronto entre sindicatos y dirección para conseguir una reducción del 20% de los costes de fabricación”. Y es que consideran que es necesario aumentar la flexibilidad laboral y atajar el absentismo, para garantizar la programación de la producción y la rentabilidad de la planta.

Por si lo anterior no bastara, Thierry Charvet, director industrial del grupo Renault, ha referido que “la flexibilidad y modularidad de nuestras fábricas nos permite introducir vehículos con agilidad y facilidad en prácticamente cualquier factoría. El dónde es prácticamente lo último que decidimos”. Esa decisión depende de “la competitividad de las fábricas” y también hay que tener en cuenta que en la planta francesa de Douvet ya tiene la capacidad industrial cubierta con la asignación de 10 modelos eléctricos.

Unos avisos para nuestro país que se han dado al presentar el nuevo plan estratégico, denominado ‘futuREady’, con el objetivo de pisar el acelerador en electrificación y en ventas fuera de Europa de cara a 2030. Tras el éxito del plan anterior (‘Renaulution’) que puso en marcha Luca de Meo (quien cambió el sector del automóvil por el del lujo, y ahora está a los mandos del grupo francés Kering) y que priorizó el valor sobre el volumen, ahora Provost apuesta por cuatro pilares: crecimiento y producto, con el lanzamiento de 36 nuevos modelos; transformación de la experiencia del cliente; acelerar en las hojas de ruta tecnológicas; y objetivos ambiciosos de rendimiento operativo a través del uso de la Inteligencia Artificial (IA). “Nuestro plan estratégico marca un paso crucial para el futuro de Renault Group. En un entorno más competitivo que nunca, podemos confiar en fundamentos sólidos: nuestras marcas, nuestros productos y nuestros resultados financieros”. No hay que olvidar que sus cifras de 2025 se vieron lastradas por su participación en Nissan.

“Gracias a ‘futuREady’, demostraremos que un constructor europeo puede perdurar y convertirse en la referencia automovilística europea a escala mundial”, ha destacado Provost. Y para ello, quieren acelerar en ventas fuera de Europa y en electrificación. De los 36 nuevos modelos que lanzarán hasta 2030, 22 (de los que 16 serán eléctricos) se destinarán al viejo continente y 14 al resto del mundo, con la aspiración de crecer, especialmente, en Corea del Sur, India e Hispanoamérica. Asimismo, se mantendrán como socio “estratégico” de Nissan, para el que fabricarán nueve modelos (seis en Europa y tres en India), y en 2030 aspiran a producir más de 300.000 vehículos para otros fabricantes como Nissan, Mitsubishi, Ford, Geely o Volvo Group.

Claro que el grupo automovilístico francés también busca pisar el acelerador en electrificación. La marca Renault espera lograr más de 2 millones de ventas en 2030 y que todas las ventas en Europa sean de vehículos electrificados (100% eléctricos e híbridos enchufables), al tiempo que mantendrá la tecnología híbrida más allá de esa fecha para otras geografías. Para la marca Dacia, la electrificación alcanzará dos tercios de sus ventas; y en Alpine se apuesta por la expansión internacional.

El grupo francés quiere mejorar su eficiencia operativa y reducir un 40% el coste de producción de eléctricos. Para ello, usará 350 robots humanoides para “trabajos arduos o de menor valor añadido, en donde la ergonomía esté comprometida”, ha explicado Charvet, y se usarán un 30% menos de piezas por coche. Asimismo, se introducirá la IA para recortar a la mitad las interrupciones de la producción, disminuir un 25% el consumo energético y mejorar el control de toda la cadena de suministro para reducir un 30% los costes logísticos.