El gran estirón de Nvidia se produjo en el segundo trimestre, cuando los ingresos alcanzaron los 96.221 millones de dólares, un 105,85% más, superando por mucho los 92.290 millones que esperaba el mercado. El beneficio de ese segundo trimestre se disparó un 126%, hasta los 59.688 millones de dólares, según las cuentas presentadas en la noche del miércoles.

No es la primera vez que la empresa fundada y dirigida por Jensen Huang bate todos los récords e, incluso, las previsiones de los analistas, y no es la primera que vez, tras hacerlo, cae en bolsa. En este caso, sus títulos retrocedieron un 1,6% en Wall Street.

La cuestión es que la bolsa mira al futuro y el de Nvidia tiene algún que otro nubarrón. Por ejemplo, la aparición de nuevos actores en el sector como Amazon, Meta o Google, que amenazan su monopolio, o el aumento de los costes. Sobre esto último, precisamente, la compañía anunció a sus clientes que los costes de sus chips de IA podrían subir un 15%. La peor noticia en el peor momento.

En cualquier caso, estamos hablando de la empresa con mayor capitalización bursátil del planeta (algo más de 5 billones de dólares), por delante de Apple (4,6 billones) y Alphabet (Google), que vale 4,1 billones.