Nuevo estudio del portal inmobiliario idealista: la oferta de viviendas disponibles para alquiler permanente ha vuelto a desplomarse en casi todos los mercados declarados como zonas tensionadas durante el segundo trimestre del año, hasta un 42%. Es decir, donde se ha usado el tope de precios de Isabel Rodríguez, los precios se han contenido, evidentemente, pero la oferta ha disminuido. 

Las caídas las lideran San Sebastián (-42%), Pamplona (-39%) y A Coruña (-36%). La única excepción entre las zonas tensionadas con control de precios es Girona, donde la oferta permanente se ha incrementado un 55%. Por el contrario, el resto de ciudades bajo este régimen legal han registrado reducciones significativas respecto al mismo periodo de 2025: Bilbao (-27%), Lleida (-27%), Tarragona (-16%), Vitoria (-14%) y Barcelona (-11%). Mientras, la oferta de larga estancia crece en 17 capitales no intervenidas, entre las que destacan Málaga (+13%), Palma (+8%) y Madrid (+4%).

Esto lleva a otra consecuencia, el arrendamiento de temporada sigue ganando terreno en detrimento del alquiler permanente. Al cierre del segundo trimestre, esta modalidad representaba el 29% de la oferta total del mercado (sin incluir el alquiler turístico), tras experimentar un incremento interanual del 13%. En las zonas tensionadas, los alquileres de temporada se han disparado en A Coruña (+105%), Pamplona (+50%), San Sebastián (+37%) y Bilbao (+33%). 

"Los datos confirman que la intervención en el mercado sigue generando escasez allí donde se aplica: la oferta permanente cae de forma acelerada en las ciudades con precios topados, mientras mercados libres como Madrid o Palma recuperan stock", ha explicado Francisco Iñareta, portavoz de idealista.

Traducido: en los lugares donde se declara la zona tensionada que inventó Isabel Rodríguez en su maravillosa ley y se imponen topes de precio, la oferta de vivienda cae, reconvertida en oferta de alquiler temporal. En cambio, donde no hay topes, la oferta aumenta. Ver para creer.

A todo esto sumamos 'el gran factor': la crisis de vivienda actual es de oferta. Es decir, hay mucha demanda y poca oferta, por lo que los precios suben. ¿Solución? Para cualquiera con dos luces, construir y liberalizar suelo. Para Sánchez y su equipo: topar precios, así los precios caen... Hasta ahí, majestuosa línea de pensamiento, pero no contaron que si a un propietario le condenas a impuestos, le pones dificultades, burocracia, lo criminalizas por el hecho de ser propietario y encima le topas el precio, pues terminaría quitando su piso del mercado del alquiler. Y no podemos perder de vista que esos propietarios en un alquiler permanente se arriesgan a tener inquiokupas, a los que el Gobierno también protege. 

En definitiva, no se podía saber: a un propietario le pones topes de precio y le insultas y decide no alquilar más su piso. ¡Qué cosas!