Como informamos ayer martes en Hispanidad, Mango y la familia Andic estaban a la espera de que Jonathan Andic fuera llamado a declarar ante la juez por algunas dudas sobre su versión en la muerte de su padre y fundador de la cadena texil, Isak Andic, al caer por un desnivel de 150 metros en la montaña de Montserrat el 14 de diciembre de 2024, cuando paseaba con su hijo.

Pero el caso giró 180 grados y los Mossos d'Esquadra detenían a Jonathan Andicsiendo trasladado a los juzgados de Martorell (Barcelona) para que se le tome declaración. Tras hora y media dando su versión y respondiendo solo preguntas de su abogado, la jueza le impuso prisión provisonial, que el hijo del fundador de Mango evitó pagando una fianza de un millón de euros. 

Ahora se empiezan a conocer detalles que hicieron que la juez sospechara y lo mandara a declarar de nuevo. Es más, Mango ha acudido al despacho Uría para determinar si Jonathan Andic debe dimitir. Según el reglamento de la empresa, cuando un miembro del consejo reciba una denuncia, el presidente, Toni Ruiz, debe ser informado y tendrá en su mano "la selección y contratación de un experto externo que participe junto al comité de compliance en la investigación".

Cuando tengan el informe del bufete, el Consejo deberá estudiar el caso y decidir si abren una investigación interna, solicitan la dimisión de un consejero o proponen el cese". Por ahora no se han pronunciado, simplemente con una carta a la plantilla donde aseguraban que "En estos momentos, no podemos añadir mucho más porque existe secreto de sumario –ya no lo está–. La colaboración ha sido y será máxima en el marco de estas diligencias".

En cualquier caso, la jueza ve "indicios suficientes" para concluir que Jonathan Andic mató a su padre en Montserrat. Los agentes apreciaron contradicciones en varios puntos de sus declaraciones, por ejemplo, aseguró que, para preparar la excursión, fue a la zona del suceso dos semanas antes, pero la sentencia asegura que lo hizo en tres ocasiones y nunca en las fechas que dijo. 

El auto también incluye informes técnicos de los Mossos en los que se analiza una marca encontrada donde Isak Andic supustamente resbaló, realizando hasta diez simulacros, los angestes concluyeron que "la acción de refregado con la suela de las bambas del finado es necesario que se haga como mínimo por cuatro veces en los dos sentidos (delante-detrás) para llegar a conseguir una pisada similar a la reseñada el día de los hechos en la fotografía".

Es decir, que alguien ha imprimido "de forma deliberada" esta marca en el suelo, ya que "no se puede realizar de forma fortuita": "Realizando un solo frotamiento hacia adelante simulando un resbalón, no se puede generar una pisada como la localizada el día de los hechos». Uno de los informes, además, «pone de manifiesto que es un camino que no presenta ninguna dificultad".

Además, los policías también desconfiaron de que Andic no llamase en primer lugar al 112, sino al teléfono de su padre y al de la pareja de este, la exgolfista Estefania Knuth. 

Por otro lado, los investigadores también observaron la falta de heridas en las manos y antebrazos de Isak Andic, no se detectaron lesiones compatibles con haber realizado un gesto instintivo de protección o amortiguación en el momento de la caída.

En el informe del forense se determina que es como "si se hubiera lanzado por un tobogán, con los pies por delante, (...) se descarta el resbalón con una piedra o caída hacia delante".

A todo se añade las supuestas malas relaciones familiares entre padre e hijo y la "existencia de un posible móvil económico", así como una "manipulación emocional del señor J. A. sobre su padre para conseguir sus objetivos económicos", y "haber verbalizado en sus escritos sentir odio, rencor, ideas de muerte, y culpabilizar de su situación a su padre".