
Tristemente, se ven nuevas muestras de la infinita caradura del ministro Óscar Puente, a quien le gusta mucho más postear en X y cargar contra el PP, la ultraderecha de Vox y los periodistas que ponerse a solucionar el creciente caos ferroviario de nuestro país. Eso sí, se ha atrevido a quejarse de los retrasos en fabricación y entrega de trenes en Europa, muy superiores a los de China,... en vez de centrarse en los problemas de las vías.
Una queja que el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible ha transmitido a su excolega de Gobierno y hoy vicepresidenta europea (con una cartera rimbombante y de poco mando -Transición Limpia, Justa y Competitiva-), Teresa Ribera. Asimismo, le ha referido la necesidad de tener una posición común en la Unión Europea para acelerar los procesos de fabricación de trenes en el viejo continente. “España considera necesario abrir una reflexión más amplia sobre la eficiencia del proceso industrial ferroviario europeo. Los cuellos de botella no se sitúan solo en la autorización final, sino también en los tiempos de fabricación, la gestión de proyectos, la disponibilidad de equipos embarcados como ERTMS (el estándar de señalización, control y mando para trenes de la UE) y la capacidad de los fabricantes para responder a la demanda europea”, ha subrayado.
El ministro Puente no sólo se ha reunido con Ribera, sino también con el comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas. Y a este último también le trasladó que debe haber un gran acuerdo para que la industria europea ferroviaria sea más competitiva en plazos de fabricación y homologación de trenes, en precios y en calidad. Resulta un tanto curioso que Puente se ponga ahora en plan defensor de los fabricantes ferroviarios europeos cuando hace unos meses viajó a China y visitó las instalaciones de CRRC, el mayor fabricante de trenes del mundo. Eso sí, dicha ‘gira’ por empresas ferroviarias también le llevó a visitar a Siemens en Alemania y una fábrica de la japonesa Hitachi (la cual fabrica, entre otros, el Iryo) en Italia... y todo ello porque buscaba castigar a Talgo por el retraso en las entregas de los trenes Avril a Renfe y por el cual el operador ferroviario puso una multa de 116 millones de euros a Talgo. Además, Puente también se decantaba por el vasco CAF, el francés Alstom o el suizo Stadler (estos dos últimos también tienen plantas en España) para los nuevos pedidos de trenes, pero desde que el Estado ha entrado en el accionariado de Talgo ha tenido que rebajar el nivel de castigo.
Continuo hoy con mi ronda de reuniones en Bruselas.
— Óscar Puente (@oscar_puente_) May 27, 2026
Necesitamos una posición común para acelerar la fabricación de trenes en Europa. Una prioridad que le he trasladado a la vicepresidenta de la Comisión Europea @Teresaribera durante nuestro encuentro. https://t.co/XXQcsOfeF1 pic.twitter.com/UgcFcMd0aA
Más valdría que el ministro Puente optara por centrarse en solucionar el caos ferroviario y no dijera más que “el tren vive en España el mejor momento de su historia” ni insistiera en querer una alta velocidad a 350 kilómetros por hora. También debería tener más tacto con las víctimas, pues no ha mostrado un mínimo de respeto a las 46 del accidente de Adamuz: no fue a su funeral católico y cuando se reunió con su asociación les espetó “yo no soldé el rail”, como recientemente ha recordado su presidente, Mario Samper, en el Senado. Además, también falleció un joven maquinista en Gelida al caerle un muro, por lo que es urgente una fuerte inversión en mantenimiento del conjunto de las infraestructuras ferroviarias de nuestro país, más que en nuevo material rodante.
Y ojo, la nueva comisión que investigará accidentes la dirigirá un ingeniero naval Gonzalo Guillén, que ya ha recibido la autorización de la Comisión de Transportes del Congreso. Este nuevo organismo asumirá las competencias que actualmente se dividen entre: la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (CIAIM), la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). Recuerden que esta última se ha encargado de la investigación del accidente de Adamuz y su presidente, Ignacio Barrón, concluyó que la causa fue "una rotura de carril”, y remitió el informe al juez.
Guillén cuenta con más de 20 años de trayectoria dentro de la Administración, desarrollando funciones de inspección inspección marítima y de coordinación de seguridad y también como capitán marítimo en A Coruña. Presidirá la nueva comisión de accidentes, que dependerá del Ministerio de Transportes, tras haber obtenido el respaldo de PSOE, Sumar, ERC, PNV, Junts y EH Bildu; mientras que PP y BNG se han abstenido y Vox ha votado en contra. Eso sí, teniendo en cuenta el creciente caos ferroviario, quizá hubiera sido más apropiado designar a alguien más especializado en dicho sector. Por cierto, la Comisión de Transportes dio también el visto bueno al resto de miembros del nuevo organismo, pero vetó a Adolfo Moreno por su pasado, concretamente, por su papel en la investigación del accidente de Angrois en 2013, en el que fallecieron 80 personas.












