El nombre del estudio era toda una declaración de intenciones: “La Curva de Laffer y la economía de la oferta. Rebajas fiscales para el crecimiento”, elaborado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE), en colaboración con el Instituto Juan de Mariana.

A través de un recorrido que combina teoría económica, análisis histórico y reflexión sobre las políticas públicas, el libro muestra cómo los incentivos económicos condicionan las decisiones de inversión, trabajo, ahorro, emprendimiento e innovación, configurando así la capacidad de crecimiento y prosperidad de una economía.

Uno de los principales mensajes es la importancia de los incentivos en el funcionamiento de las economías modernas. Las decisiones económicas no se producen en el vacío. Empresas, trabajadores, emprendedores e inversores responden a señales procedentes del entorno institucional, regulatorio y fiscal. Cuando las políticas públicas premian el esfuerzo, la inversión y la innovación, la actividad económica tiende a expandirse. Cuando, por el contrario, penalizan la creación de riqueza o elevan innecesariamente los costes de producir e invertir, el crecimiento se resiente. En este sentido, sostienen que el verdadero debate económico no debe centrarse únicamente en cómo distribuir la riqueza existente, sino también en cómo generar más riqueza, más oportunidades y más bienestar para el conjunto de la sociedad.

Según los autores, la combinación de una serie de elementos es clave para generar un entorno más favorable para la innovación, la inversión productiva y la creación de empleo:

  • Una fiscalidad competitiva que favorezca el trabajo, el ahorro, la inversión y el emprendimiento.

  • Un gasto público eficiente y sostenible.

  • La estabilidad monetaria como requisito indispensable para el crecimiento duradero.

  • Un entorno regulatorio proporcionado que facilite la actividad empresarial.

  • La apertura económica y comercial como fuente de competitividad y especialización.

Por eso, el presidente del IEE, Fernández de Mesa, ha reivindicado "una revisión completa y profunda" de todos los impuestos del sistema tributario español", sistema que desde el IEE han criticado en numerosas ocasiones, siendo uno de los más confiscatorios si lo comparamos con los sistemas de países de nuestro entorno.

Se han mencionado políticas concretas como la deflactación del Impuesto sobre la Renta, que está contribuyendo a elevar la presión fiscal. Más, la supresión de los "impuestos ad hoc", como los de la energía y la banca porque "tienen más fines políticos que recaudatorios y gravan al accionista de esas compañías, al que se traslada el mensaje de que es mejor no invertir".

También han denunciado la alta fiscalidad que tiene la vivienda en España, "el segundo país en el mundo, después de Canadá, donde es más alta, el 30% del precio". "Es, posiblemente, el producto más gravado ahora mismo y con la circunstancia de que es un bien escaso. Es como si en épocas de sequía, se grava más el trigo", ha añadido. "A los políticos se les llena la boca diciendo que tenemos un problema enorme de vivienda".

Asimismo, han criticado la alta fiscalidad empresarial que sufrido "un aumento muy, muy sustantivo", hasta el punto de que, en su opinión, "el 80 % del aumento de los impuestos es un aumento a las empresas", lo que se traduce "un desincentivo a la inversión".

Y ojo, porque 'no han dejado títere con cabeza', todas estas medidas no se entiende sin "revisar a fondo el gasto público" que ha sufrido un aumento "monumental": Hay que analizar dónde ha ido a parar el dinero recaudado de más con el aumento de presión fiscal. Lo mismo que en las empresas se hacen auditorías, el gasto público lo necesita"