El decreto Guindos se cargó las cajas de ahorros, que no tuvieron otra salida que la de convertirse en bancos. Algunas, no obstante, mantuvieron su espíritu de caja, por ejemplo, Ibercaja, cuyo máximo accionista es la Fundación Ibercaja, con el 88% del capital. El resto está en manos de Fundación Caja Inmaculada (4,7%), Fundación Caja Círculo (3,3%) y Fundación Caja de Badajoz (3,1%).

La renovación de Francisco Serrano como presidente no ejecutivo de la entidad supone apostar por la continuidad del modelo actual, con la Fundación Ibercaja al frente de la entidad aunque para ello se haya tenido que completar un fondo de reserva de 334 millones de euros.

La renovación de Serrano -fue reelegido como consejero externo dominical- se produjo en la Junta General de Accionistas celebrada el pasado viernes y se aprobó por unanimidad para los próximos cuatro años. Está claro que los antiguos del lugar, como Manuel Pizarro, Amado Franco y José Luis Aguirre apuestan por Serrano para mantener la independencia y el espíritu de caja de la entidad creada en su día por la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País.

Ahora sólo resta mejorar los resultados.