El presidente de la CNMV, Carlos San Basilio, confirmó este lunes, en un foro organizado por Forética, que en 2027 habrá un nuevo Código de Buen Gobierno para las empresas cotizadas, tras la revisión del actual que la propia CNMV puso en marcha a principios de este año.
Para entendernos, en el código vigente, aprobado en 2020, otorga mucha importancia a la presencia de consejeros independientes en los consejos de administración, como garantes de los derechos de los accionistas minoritarios, frente a los consejeros dominicales, representantes de los grandes propietarios.
La pregunta es pertinente: los consejeros independientes, ¿son realmente independientes? A nadie se le escapa que resulta enormemente atractivo cobrar 100.000 euros anuales por doce reuniones al año y la elaboración de algún que otro informe. ¿Cuántos consejeros están dispuestos a renunciar a ello por discrepar y votar en contra de las propuestas del presidente o consejero delegado de turno?
Así las cosas, el buen gobierno corporativo está volviendo a poner el foco en la propiedad, representada por los consejeros dominicales, que sí se está jugando su dinero, no como los independientes. Entonces, ¿hasta qué punto es necesaria la paridad entre independientes y dominicales?
Por otra parte, el Código de Buen Gobierno de las cotizadas incluye tantas normas que va camino del colapso. Eso por no hablar de las juntas de accionistas únicamente telemáticas, que eliminan el derecho del pequeño accionista de cantarle las cuarenta al presidente, cara a cara, al menos una vez al año. Si nadie lo remedia, el próximo código de 2027 no obligará a la presencialidad de las juntas, es decir, no defenderá al pequeño accionista frente al grande.










