Decíamos que Ignacio S. Galán ha convertido las renovables en un producto -y en un mercado- financiero, contribuyendo al fuerte apetito por estas energías que hay en España… y sacará jugosas plusvalías con la venta de algunos activos para poder seguir financiando las millonarias inversiones de Iberdrola. Ahora tiene en venta el 49% de una cartera de renovables en nuestro país valorada en 1.200 millones de euros que suma un tercer interesado: el fondo de infraestructuras Greencoast, según Cinco Días.

Este fondo fue fundado en el año 2009 y es propiedad de la gestora de activos británica Schroeders cuyo origen se remonta al año 1804. Se ha mostrado interesado en la cartera de energías renovables de 1.250 megavatios (MW), concretamente 1.100 MW fotovoltaicos y 150 MW eólicos, situados en España y de los que sólo 167 MW están en funcionamiento. Un tercer interesado que se suma a la puja donde ya se habían conocido a los otros dos: Norges Bank, la sociedad que gestiona el fondo soberano noruego y que es el cuarto accionista de la eléctrica; y el gigante siderúrgico ArcelorMittal, que ha presentado su oferta junto al fondo de inversión danés Copenhagen Infraestructure Partners (CIP).

La burbuja especulativa con las renovables que hay en España sigue creciendo y es doble: por un lado, muchas empresas del sector cotizan en bolsa con sonoras alzas y caídas, y por otro, hay operaciones de compra y venta donde aparecen fondos, energéticas extranjeras e incluso empresas de otros sectores

Y en todo este escenario de fuerte apetito por las renovables ha aparecido Pontegadea, el vehículo inversor de Amancio Ortega, fundador y principal accionista de Inditex. Eso sí, fue Iberdrola la que contactó con Pontegadea… no al revés. El presidente ejecutivo de la eléctrica ha querido aprovechar que Amancio Ortega tiene una espina clavada en energía (el Banco Santander no le quiso vender Unión Fenosa hace años) y que ha ido diversificando sus inversiones dirigiendo algunas hacia este sector.

Galán ha convertido las renovables en un producto -y en un mercado- financiero, contribuyendo al fuerte apetito por estas energías que hay en España, las cuales atraen a fondos de inversión, energéticas extranjeras y empresas de otros sectores. Y todo esto forma parte de un contexto más grande: la burbuja especulativa con las renovables que hay en nuestro país, como saben, que sigue creciendo y es doble: por un lado, muchas empresas del sector cotizan en bolsa con sonoras alzas y caídas, y por otro, hay operaciones de compra y venta donde aparecen fondos y energéticas extranjeras. De hecho, hasta el gobernador de Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha advertido de “burbujas verdes”.