Decíamos ayer mismo en Hispanidad que la semana pintaba bien para el magnate Carlos Slim. Metrovacesa ya le alegró el comienzo del mes, con aumento de ingresos. Y para continuar con las alegrías y los beneficios, el jueves se publicaron los resultados de Realia y de Inmocemento. Hoy es el turno de FCC, también con buenas noticias para el mejicano, y eso que es la empresa que no gestiona, sino que trocea. Para entendernos, hace unos meses Slim vendía otro 25% de Medioambiente (ahora, FCC Enviro), lo que alimentaba la teoría de que los planes del empresario consistían en el troceo de FCC y avanzar hacia el ‘esquema Villalonga’. Es decir, el mismo que Juan Villalonga puso en marcha cuando presidía Telefónica, bajo el principio infundado y muy anglosajón, de que la suma de las partes vale más que el todo. Recuerden: a Villalonga le salió mal.
Slim no parece dispuesto a invertir más en España, como podía deducirse de la última rueda de prensa de la compañía: sólo va a seguir sacando rendimiento a su inversión. Salvó FCC, pagando su deuda y consiguiendo reducirla: ha ordenado el balance, sí, pero no se ha emocionado con la compañía, no gestiona, sólo trocea. Y es que lo suyo es el inmobiliario.
Y, por ahora, parece que no le va nada mal su esquema, según ha informado la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Su tropiezo lo vemos en el beneficio, y tiene explicación: anotó 164,4 millones de euros en 2025, lo que supone una caída del 62% respecto al año anterior. Esta reducción se debe a algunos impactos extraordinarios de la escisión financiera de las áreas de Cemento e Inmobiliaria, que aún traen cola, pese a que la operación se produjo en noviembre de 2024.
Además, también afectaron al beneficio las diferencias de tipo de cambio, así como la dotación de provisiones en determinadas actividades y ajustes de inversión en activos de tratamiento de residuos en el área de Medio Ambiente en Reino Unido.
Sin embargo, la cifra de negocio se situó en 9.700,1 millones de euros, lo que representa un incremento del 6,9%, impulsada por la contribución de las adquisiciones en Reino Unido, Estados Unidos y Francia en el área de Medio Ambiente, que creció un 9,1%, así como por el crecimiento orgánico experimentado en el resto de negocios. Destaca, como no Concesiones, con un crecimiento del 45,5%, que se explica por la puesta en marcha de nuevos contratos y el incremento del tráfico, seguido del negocio de Agua, que registró un avance de sus ingresos del 6,9%. El segmento de Construcción avanzó un 3,4%.
Por su parte, el resultado bruto operativo (Ebitda) fue de 1.419,1 millones de euros, un 1,1% menos debido, según explica la compañía, al ajuste efectuado en el área de Construcción durante el último trimestre, derivado del desarrollo de proyectos internacionales, tanto por la evolución de los ingresos según su grado de avance, como por la revisión de los costes estimados para su finalización.
Las grandes noticias llegan, además de por los ingresos como hemos visto, por la deuda y la cartera de proyectos. La deuda se ha conseguido reducir un 23%, situándola en los 2.301,8 millones de euros, aunque esta reducción es gracias a la venta de Medio Ambiente. En cuanto a la cartera de proyectos, alcanzaba los 51.607 millones de euros, un 11,4% por encima del ejercicio anterior, impulsada por Construcción y apoyada en gran medida por el aumento de la contratación internacional de grandes contratos de infraestructura.
Pero insistimos, lo importante con FCC no son tanto sus resultados, sino los planes de Slim: ya se encargó de disgregar Realia de FCC, ahora se quiere cargar Medioambiente. En resumen, el mejicano salvó a FCC, que no tenía un problema de negocio sino de deuda. Y ya saben que para negociar con acreedores bancarios la primera condición es ser grande, cuanto más grande mejor. Ahora bien, a partir de ahí, Slim se ha dedicado, más que a gestionar FCC, a trocearla, especialmente en el terreno que más le agrada: el inmobiliario.
Al final, Slim ha hecho un estupendo negocio... FCC no tanto.











