El pasado viernes, informaba Hispanidad sobre la venta de la sede de Telefónica en Gran Vía 28. Un edificio histórico, vendido en unas condiciones que siembran la sospecha de que alguien ha puesto la mano. De otra manera no se entiende que se malvenda por un precio ridículo de 120 millones de euros al inmobiliario Tomás Olivo.... y más aún si consideramos que el acuerdo incluye el pago, durante años, de una renta por parte de Telefónica, que permanecerá como inquilino (lease back), y que podría rondar los 15 millones de euros anuales. 

En otras palabras, que la Telefónica de Marc Murtra le ha regalado la sede histórica, una joya arquitectónica, a don Tomás Olivo.

Ese mismo día, en cuanto se hace pública la noticia, Javier de Paz, quien manda en la teleco, reúne a sus próximos para que se pongan en contracto con la prensa más influyente, no para que se alabe la operacion -tarea sólo apta para comunicadores de singular valía-, sino para que, sencillamente, se hable de ella cuanto menos, mejor. Sorprendente, asombroso... y sospechoso.

La venta figurará como ingreso extraordinario, pero el problema de Telefónica son los ingresos ordinarios, porque hasta ahora la gestión de Murtra y Emilio Gayo puede definirse ocmo una reducción de perímetro, estancamiento de los ingresos y merma en la calidad del servicio. La solución parece estar en la ciberseguridad.

Telefónica a la deriva: ¿quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos? Murtra convoca un concurso para responder a tan formidable pregunta

Ahora bien, hay dos tipos de ciberseguridad: la militar, de muchos ceros, y la civil, de menos ceros. Ángel Simón ya advierte que la empresa pública de Defensa es Indra, no Telefónica, así que la operadora trata de aferrarse a la ciberseguridad civil, que no militar. Mueve menos dinero que los drones, satélítes y eurocazas, pero es lo que hay. Además, tanto en ciberseguridad miltiar como en civil, el problema es el mismo: hay gente en el mundo con muchas patentes. España por ahora, está empezando.  

En todo caso, la gran pregunta de Telefónica es la misma de Groucho Marx: ¿quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos... por qué traemos los pantalones tan arrugados? Murtra ha convocado un concurso para responder a tan formidable cuestión. Pero, ¿no quedamos en que éramos ciberseguros?

La operadora, en el entretanto, sigue gestionándose en el Club Forbes de Madrid, donde entretienen sus ocios, Rosauro, De Paz y Gayo

La operadora, en el entretanto, sigue gestionándose en el Club Forbes de Madrid, donde entretienen sus ocios, Rosauro Varo, Javier de Paz y Emilio Gayo. El de en medio, el más poderoso, aprovecha todo el tiempo que le queda antes de que caiga su gran amigo, José Luis Rodríguez Zapatero y su aliado interesado, Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Y para cuando eso suceda, Javier de Paz ya habrá forjado su patrimonio.

El expolio continúa.