El turismo sigue siendo la gallina de los huevos de oro de la economía española, algo sin duda positivo, pero que convierte a nuestro país en una economía de servicios frente a una economía más industrializada, es decir, más robusta y predecible.
Sea como fuere, la realidad es que el turismo sigue aumentando, aunque de una manera más moderada que en años anteriores, tras el boom experimentado después de la pandemia. Así, el sector aumentó las ventas un 4,2% en el segundo trimestre y espera cerrar un verano positivo, con un crecimiento de las ventas del 3,2%, según las previsiones presentadas este martes por Exceltur.
Ahora bien, este aumento de las ventas no se trasladará con la misma intensidad a los resultados empresariales, ya que se verán afectadas por el aumento de los costes: un 6,9% en carburantes, un 5,9% la energía y un 6% los suministros.
Otra preocupación de los empresarios turísticos es el absentismo laboral, que alcanza en media el 6,6% de las horas trabajadas y eleva su coste total al 2,6% de su facturación, lo que supone 5.959 millones de euros, un 16% del coste total del sistema, según la patronal.
En cualquier caso, Exceltur se muestra optimista y eleva su previsión de crecimiento del sector en 2026, del 2,5% al 2,7%, hasta los 228.396 millones de euros, es decir, al 12,9% del PIB, un porcentaje muy parecido al de 2025.












