Boeing parece ‘El Pupas’ y no gana para sustos este año. Y es que otro avión 737 se ha visto obligado a aterrizar en EEUU, tras perder alguna parte (en concreto, la cubierta del motor) durante el vuelo.  

El nuevo avión accidentado es un Boeing 737-800 de la aerolínea Southwest Airlines que se dirigía a Houston (Texas, EEUU), pero tuvo que regresar y aterrizar en el aeropuerto internacional de la ciudad de Denver (Colorado, EEUU) el domingo 7 de abril, tras caerse la cubierta del motor y que esta golpeara el alerón, según ha informado la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés). Recuerden que tres meses antes, un avión 737-9 Max de la aerolínea Alaska Airlines perdió parte del fuselaje durante el vuelo y tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en Portland (Oregón, EEUU).

El fabricante aeronáutico estadounidense acumula una caída del 27% en bolsa en lo que va de año por los problemas del 737-9 Max que no sólo investiga la FAA, sino también el Departamento de Justicia de EEUU. De hecho, recientemente ha pagado 160 millones de dólares (unos 147,8 millones de euros) a Alaska Airlines por el incidente del pasado enero, una compensación inicial para cubrir los gastos financieros.

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Hace unas semanas, Dave Calhoun (66 años, que cumplirá 67 el próximo 18 de abril), CEO de Boeing, anunció que abandonará el cargo a finales de este año, pese a la crisis de seguridad que ha surgido. Todo ello, a pesar de que los problemas, por ahora, están repercutiendo en bolsa, pero no en los resultados ni en las entregas y pedidos de forma relevante. En 2023, Boeing logró reducir a la mitad las pérdidas y elevar los ingresos, pero habrá que esperar al próximo día 24 para ver cómo han evolucionado los resultados. Respecto a las entregas, acumula 54 entre enero y febrero, frente a las 79 de su rival Airbus; y 18 nuevos pedidos en los dos primeros meses del año, en comparación con los 33 del fabricante aeronáutico europeo.