La deuda de las administraciones públicas terminó el año 2025 en los 1,699 billones de euros, 78.108 millones de euros más, lo que supone un incremento del 4,8% respecto al año anterior. 

Esa deuda supone el 100,8% del PIB en comparación con el 101,7% del año 2024 (es decir, 0,9 puntos porcentuales menos), según los datos publicados este martes por el Banco de España.

Cabe recordar que, en julio de 2018, cuando el presidente Pedro Sánchez llegó al poder, la deuda pública en España estaba en los 1,2 billones de euros. En consecuencia, desde la llegada del irresponsable socialista al poder, la deuda pública de España ha aumentado desde los 1,2 billones a los actuales 1,699 billones, es decir, unos 500.000 millones más, lo que representa aproximadamente un 41,6 % más. 

Por otra parte, las reglas fiscales de la Comisión Europea establecen -desde Maastricht- un peso de la deuda sobre el PIB del 60%, así que España sigue estando muy lejos de esa recomendación. Aunque en este momento esas reglas están temporalmente en suspenso debido al gasto en defensa que los estados de la OTAN deben acometer.

Asimismo, el Instituto Juan de Mariana, en un informe publicado el pasado mes de diciembre, destacaba que, en España, la deuda por habitante se ha triplicado en los últimos veinte años: crece de 9.163 euros en 2004 a nada menos que 33.332 euros en 2024, superando ya la media de la UE, recogía en su nota de prensa. Por otra parte, recordaba el Instituto Juan de Mariana, "la aparente mejora del ratio deuda/PIB tras la pandemia no obedece a una consolidación genuina, sino al crecimiento nominal del PIB, que a su vez está impulsado por un gasto público deficitario. Persisten, de hecho, déficits primarios cercanos al 1% del PIB". "Los ingresos han alcanzado niveles récord, pero el gasto sube a un ritmo aún mayor. Así, aunque en 2024 la recaudación alcanzó el 42,3% del PIB, el gasto ascendió al 45,4%. España encadena déficit presupuestario tras déficit presupuestario desde 2008, lo que confirma un problema de exceso de gasto, y no de falta de ingresos". 

Hay que  insistir en que organismos internacionales han advertido de que nos encontramos ante el riesgo de una crisis global de deuda: por ejemplo, la OCDE, el Bank for International Settlements (BIS), o el Financial Stability Board (FSB)

En la misma línea, en junio de 2025, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendaba a "los países con deuda alta y espacio fiscal limitado" -como España- unos "necesarios ajustes fiscales significativos para mitigar riesgos". En su comunicado, el organismo que dirige Kristalina Georgieva destacaba la necesidad de "garantizar una consolidación fiscal ordenada y favorable al crecimiento para abordar los riesgos específicos de cada país que es vital para preservar la sostenibilidad fiscal y gestionar las presiones de gasto asociadas con el envejecimiento (de la población) y el mayor gasto en seguridad”. 

Así que no es en absoluto una buena noticia que España tenga una deuda de 1,699 billones de euros, el 100,8% del PIB... Y ojo, en el entretanto crece el miedo global a una crisis de deuda.