Carlos Torres asumió la Presidencia del BBVA en enero de 2019, aupado por Francisco González (FG), tras el estallido del caso BBVA-Villarejo. La entidad se puso manos a la obra y encargó a PwC la elaboración de un Forensic que, miren por dónde, Torres decidió ampliar sin avisar a FG, quien se enteró a la vuelta de unos días de esquí en la montaña.

Aquella ‘traición’ del pupilo a su maestro marcó un antes y un después, no sólo en su relación sino también en la instrucción del caso, ya que entorpeció la defensa de FG y perjudicó a la persona jurídica BBVA, mientras Torres quedó exonerado de toda responsabilidad, a pesar de que fue nombrado consejero delegado en 2015 y la vinculación del banco con Villarejo no finalizó hasta 2017.

Conviene recordar todo esto para encuadrar la noticia que nos ocupa: la Fiscalía ha pedido 173 años de cárcel para FG, una pena excesiva según fuentes jurídicas, y una multa de 180 millones de euros al banco.

¿Quién se sentará en el banquillo de los acusados representando al BBVA? Esa es la clave, porque si la entidad es finalmente condenada a penas de prisión, quien cumpliría esa pena sería esa persona. ¿Y quién designa a esa persona? El banco. ¿Será Carlos Torres, el máximo representante del BBVA, el que acuda al juzgado?

En cualquier caso, ¿hasta qué punto es posible que la entidad acabe condenada penalmente? No sería muy extraño, toda vez que las acusaciones particulares sí han pedido cárcel para el banco. Pero más allá de esto, lo que habría que dirimir es qué se traduce penalmente el delito que propicia la multa. Porque si se trata de un delito de cohecho, sí conlleva penas de prisión.

Además de FG, el banco y el propio Villarejo, también se sentarán en banquillo de los acusados, entre otros, el ex consejero delegado, Ángel Cano, predecesor de Torres, el ex jefe de Seguridad, Ángel Corrochano, el ex responsable de Control Interno, Eduardo Arbizu y el exdirector de Riesgos, Antonio Béjar.

¿Puede el banco acabar condenado? Aunque estamos hablando de la petición de la Fiscalía, conviene tener en cuenta que suele guiar, y en algunos casos hasta marcar literalmente, la decisión de los jueces.