
El comercio agéntico ya está aquí y no es necesariamente una buena noticia. Estamos hablando de realizar compras con inteligencia artificial y sin intervención humana. Por supuesto, el objetivo es facilitarnos la vida, pero cuidado, no vaya a ser que de tanto facilitarla nos dejemos controlar por terceros y lleguemos a un punto de no retorno.
Los protagonistas de este jueves han sido BBVA, Caixabank, Bankinter y Abanca. Los cuatro anunciaron, por separado, que habían completado una transacción iniciada por un agente de IA, de la mano de Visa. El pionero, en cualquier caso, fue el Santander, que hizo lo propio en marzo, de la mano de Mastercard, como les contamos en Hispanidad.
Nunca está de más insistir en la idea principal: el comercio agéntico abre la puerta al comercio particular controlado por el poder, ya sea político, económico, social o, incluso, sanitario. Porque podría suceder que los parámetros que le fijamos a la IA para que nos compre lo que queremos, sean modificados o anulados por las autoridades correspondientes… siempre por nuestro bien, naturalmente.
“Ya estamos viendo cómo los agentes de IA realizan compras en nombre de las personas directamente en comercios independientes”, afirmó la vicepresidenta senior y directora general de Visa en el sur de Europa, Bea Larregle. Pero esto es sólo el principio, porque la idea es extenderlo como se extendieron los pagos contactless en todo el planeta.










