• Es la tónica del sector: aumentan los clientes ( 101.000) pero caen los ingresos, hasta los 1.171 millones de euros.
  • Al cierre de diciembre, y tras la absorción de ONO, Vodafone cuenta con 1,6 millones de clientes de fibra.
  • Y el número de clientes de televisión asciende a 784.000, de los que 444.000 están suscritos a ONO-TiVO, el elemento clave para crecer en la oferta convergente.
  • Sigue pendiente la integración de la cablera y la previsible reducción de plantilla en los servicios centrales.

Los resultados del tercer trimestre fiscal que ha publicado este jueves Vodafone España, muestran, una vez más, la realidad del sector en nuestro país: aumentan los clientes pero disminuyen los ingresos.

Concretamente, la operadora que dirige Antonio Coimbra (en la imagen), aumentó el número de clientes de móvil en 31.000 y los de banda ancha fija en 70.000, contando los de ONO. Pero los ingresos por servicios cayeron un 8,9%, hasta los 1.171 millones de euros. La compañía argumenta que el dato no es tan negativo como parece, porque supone una desaceleración de la caída. En su segundo trimestre fiscal, los ingresos disminuyeron un 9,3% y en el primer trimestre, un 15,3%. En cualquier caso, el dato no es bueno.

En esa caída, el negocio de móvil ha sido el más significativo al registrar un descenso de ingresos del 11,1%, debido, según la empresa, a la guerra de tarifas. Sin embargo, hay que destacar un cambio de tendencia. Por primera vez en 11 trimestres -casi tres años- el saldo de portabilidades de clientes de móvil ha sido positivo en 2.000 usuarios. Sin duda, gracias a la labor comercial.

Así las cosas, al cierre de diciembre, y tras la absorción de ONO, Vodafone cuenta con 14,8 millones de clientes de móvil, 1.595.000 clientes de fibra y 784.000 de televisión, aunque de éstos, sólo 444.000 están suscritos a ONO-TiVO, el elemento clave para crecer en la oferta convergente (móvil, fijo, internet y TV).

A todo esto, sigue pendiente la integración total con la cablera y la previsible reducción de plantilla en los servicios centrales. La medida podría afectar al 10% de los trabajadores, esto es, a unos 600 empleados. En diciembre, Coimbra señaló, no obstante, que se intentaría no llegar a ese número de afectados.

Pablo Ferrer

pablo@hispanidad.com