• Por ejemplo, con arrestos a personas que se encuentren orando juntas en una casa...
  • Y la posibilidad de ser obligadas a sufrir un proceso de reeducación.
  • A los niños y a los jóvenes se les prohíbe la entrada en las iglesias.
  • O con las nuevas demoliciones de símbolos cristianos, como las cruces.
  • "Estoy muy triste de que el Vaticano se rebaje a hacer pactos con este gobierno –dice un fiel de Urumqi a AsiaNews-. De este modo, se convierte en cómplice de quienes pretenden nuestra aniquilación".
Las imágenes del antes y el después del templo de Yining en Xinjiang, China, han desatado una fuerte conmoción en las redes sociales locales. Según informó la agencia AsiaNews, los comentarios más frecuentes ante la noticia hablan del retorno de una reeditada "Revolución Cultural". Bajo este nombre, en la segunda mitad del siglo XX, se llevó a cabo la más violenta persecución a la Iglesia en el país. La demolición de las imágenes religiosas en las cúpulas y la cruz que coronaban el templo recuerda la oleada de demoliciones ya registrada en China recientemente y ha sido puesta de relieve en momentos en que han entrado en aplicación nuevas normas sobre asuntos religiosos que imponen mayores restricciones a la libertad religiosa de los creyentes del país. La apariencia final del templo trajo a la memoria los hechos de la Revolución Cultural, cuando las autoridades destruyeron templos, libros de oración, estatuas, obras de arte sacro y cualquier tipo de manifestación religiosa en un intento de instaurar el ateísmo. Las nuevas prohibiciones al culto privado también recuerdan hechos anteriores de la Revolución Cultural. Las amenazas actuales de la policía, que afirman con arrestos a las personas que se encuentren orando juntas en una casa y la posibilidad de ser obligadas a sufrir un proceso de reeducación se convierten en un innegable paralelo con el envío de miles de creyentes a campos de reeducación y trabajos forzados en la segunda mitad del siglo XX. De hecho, las nuevas normas sobre actividades religiosas imponen nuevas limitaciones para el culto divino el cual debe ser desarrollado en los templos y en los horarios fijados por las autoridades. Los lugares donde se desarrollan las actividades religiosas de manera ilegal pueden ser expropiados y los fieles pueden ser sujetos de prisión y multas. Los templos que han sufrido la demolición de los símbolos religiosos no pertenecen a la llamada "Iglesia subterránea" sino que han sido registrados oficialmente y operan con todos los permisos estatales. En la entrada de todas las iglesias, debe exhibirse un cartel en el cual se anuncie que la entrada al edificio está "prohibida para menores de 18 años", porque a los niños y jóvenes se les ha prohibido participar en ritos religiosos. El control despiadado y asfixiante que el Partido está ejerciendo sobre las religiones sólo puede ser explicado por el miedo. Ya es una experiencia de todos en China –y esto fue confirmado por varios sociólogos-, que el país asiste a un renacimiento religioso impresionante, al punto de que se calcula que más del 80% de la población tiene alguna creencia espiritual y que cuando menos un quinto de los miembros del Partido adhiere, en secreto, a alguna religión. Todo esto hace prever que en el futuro habrá mayor un control y persecución. "Estoy muy triste de que el Vaticano se rebaje a hacer pactos con este gobierno –dice un fiel de Urumqi a AsiaNews-. De este modo, se convierte en cómplice de quien quiere nuestra aniquilación". José Ángel Gutiérrez joseangel@hispanidad.com