• Esperanza Aguirre inicia el camino hacia la Alcaldía.
  • Eso sí, Aguirre tendrá que vencer la reticencias de Rajoy hacia su persona.
  • Pero el PP sabe que no puede perder la capital ante una alianza IU-PSOE.
  • Sí, por ese orden, dado que IU podría arrebatarle al PSOE el segundo puesto.
  • La izquierda les considera conservadoras pero ninguna de las dos es, por ejemplo, provida.
  • Si acaso, Aguirre más homosexualista que Botella.
  • Da lo mismo: en el PP actual se considera de mal gusto  hablar de ideología. Lo que interesa es la capacidad de gestión.

La primera consecuencia del fracaso de Madrid 2020 ha sido lo que muchos consideran el finiquito político de Ana Botella (en la imagen), actual alcaldesa de Madrid. Las encuestas a la baja ya preocupaban en Génova y se esperaba que Madrid 2020 propiciara un remonte en las encuestas en una plaza clave: la capital de España. En el PP ni confirman ni desmienten pero el rumor es que el partido podría perder la capital en la primeros comicios de Ana Botella ante una coalición PSOE-IU, Mejor. IU-PSOE, porque lo cierto es que la coalición comunista podría superar al PSOE en la capital.

Y ahí es donde surge la efigie de Esperanza Aguirre, una de las políticas más populares en Madrid, que abandonó la Comunidad pero no la Presidencia del partido de la Comunidad. Ideológicamente, ambas se mueven en los mismos derroteros. La izquierda les considera conservadoras pero ninguna de las dos es, por ejemplo, provida. Si acaso, Aguirre más homosexualista que Botella. Da lo mismo: en el PP actual se considera de mal gusto  hablar de ideología. Lo que interesa es la capacidad de gestión. Y en eso, Aguirre parece que aventaja a Botella.

Sí, es cierto que Rajoy no se fía de Aguirre -más bien de la ambición de Aguirre- pero sabe de su popularidad y no puede permitirse le lujo de una derrota en uno de sus feudos más tradicionales. Además, las redes sociales se han inundado de comentarios que ridiculizan la presentación de Botella en Buenos Aires. Y un político puede ganar o perder pero no ser ridiculizado.

Bueno, salvo Zapatero, a quien no parecía importarle mucho.

Miriam Prat

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