De carácter público, naturalmente, pagado por todos los españoles. Es la principal reivindicación de los banqueros. Tampoco forzará a la banca a una moratoria de dividendo de un año. A cambio, el Gobierno del PP exigirá que el crédito fluya. Eso sí, sin compromisos cuantitativos. Y lo peor es que la recapitalización y las provisiones de la deuda pueden hacer que, aún con banco tóxico, el crédito continúe varado. En resumen, poco cambia del PSOE al PP en materia de ayudas públicas a los bancos, si acaso, a peor

Finalmente, Mariano Rajoy (en la foto) ha cedido a las presidentes de la banca. La interlocución con el sector ha corrido a cargo de Cristóbal Montoro quien, por cierto, no está de acuerdo con el resultado final de las negociaciones pero ha tenido que tragar.

En pocas palabras, el Gobierno que presuntamente presidirá Mariano Rajoy, acepta crear un banco tóxico, financiado por el Estado, es decir, por todos los españoles, donde se recluirán entre 80.000 y 100.000 millones de créditos fallidos, morosos o subestándar, procedentes de la gran bola tóxica del crédito promotor y de suelo.

A Montoro no le ha hecho mucha gracia el asunto, entre otras cosas porque él se conformaba con ayudas públicas a entidades amenazadas de quiebra -es decir, el modelo Zapatero- y a cambio de una moratoria de un año en el dividendo bancario, medida que no se puede imponer desde arriba pero sí aconsejar. Sólo que Rajoy ha cedido y donde manda patrón...

Lo peor es que la banca no se compromete, a cambio, a abrir el grifo del crédito. Mejor dicho, se compromete, sí, pero sin concretar el cuánto, porque los banqueros aseguran -y en este apartado tienen algo de razón-, que es imposible de cuantificar.

Otrosí: el banco tóxico supone, para las entidades, liberar provisiones de esos créditos malos, pero ahora la banca tiene otros dos problemas añadidos, impuestos por Europa y por las nuevas normas de contabilidad, lo que nos lleva fuera de las competencias del Gobierno español y del Banco de España, hasta la Asociación Bancaria Europea (ABE) y hasta Basilea: tiene que recapitalizar y tienen que provisionar la deuda pública, a valor de mercado, lo que les obliga a detraer dinero para prestar a familias y empresas. Y no, no pueden dejar de comprar deuda porque es la inversión que menos recursos propios consume.

En otras palabras: que el banco tóxico puede no servir para que fluya el crédito y, encima, salirnos carísimo.

Con ello, además, nada cambia del PSOE al PP en materia de reforma financiera Si acaso vamos a peor porque el banco tóxico saldrá más caro que el rosario de ayudas -eso sí, interminable- del Gobierno Zapatero a los bancos.

Ni PSOE ni PP han planteado la solución más justa: dejar caer a los bancos zombis y responder por el dinero de los ahorradores, no de los inversores. Y si hay que nacionalizar un banco que se utilice para dar créditos a familias, autónomos y pymes.

Eulogio López

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