Durante los cinco primeros meses de 2013 los convenios firmados en España supusieron una subida de salarios del 0,6%, mientras los costes laborales lo hicieron en un 2,4%. Es decir, los trabajadores perdieron poder adquisitivo mientras las empresas pagaron más costes de producción. La diferencia, claro está, los impuestos laborales. Los salarios son bajos en España pero los impuestos laborales son muy altos.

El problema del capitalismo financiero es que su petición de moderación salarial nunca tiene límites. Mejoremos la competitividad reduciendo los salarios, pero resulta que no, que no mejoramos la competitividad porque los costes laborales creen por encima de la inflación.

Entonces, ¿no sería más práctico subir los salarios, que además resucitarían un consumo mortecino y reducir los impuestos, especialmente las cuotas sociales

Pero ojo, no sólo los capitalistas se preocupan por la competitividad. Los socialistas también, aunque con un a ligera variante: el secretario general de CCOO, Fernández Toxo (en la imagen), proponía recientemente ¡subir las cuotas sociales! Aquí alguien se ha vuelto loco.

Eulogio López

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