Interesante entrevista la que publica este jueves el diario El Economista, con Santos González, presidente de la Asociación Hipotecaria Española. Un tipo listo. Lo primero: ataca a los jueces que lanzaron la campaña contra los desahucios, en lugar de cumplir la ley, que es lo suyo: "No se pueden verte opiniones de tertulia. Si es abusivo será ilegal y eso hay que demostrarlo".

De eso nada: hay muchas cosas, cada vez más, que son legales y abusivas. Por ejemplo, el aborto. Por ejemplo, los intereses usurarios. Por ejemplo, casi todas las cosas importantes de la vida.

Es cierto que a nada temo más que al gobierno de los jueces. O peor: a un magistrado metido a moralista, pero no se puede equiparar legalidad y moralidad o estamos listos.

En esa línea, Santos González se opone a la dación en pago. Predice que si se aceptara el mercado hipotecario se iría al garete y los créditos con garantía real caerían en picado. Respecto a lo segundo, no se por qué: que yo sepa, los norteamericanos practican la dación en pago y el acceso al crédito en USA funciona mejor allí que aquí. (Leer más)

Y en cuanto al mercado hipotecario... Hombre, no fastidie don Santos: el mundo ha sobrevivido muchas décadas con préstamos hipotecarios procedentes de los depósitos propios clientes bancarios, sin recurrir a la emisión de empréstitos. Pero aunque fuera necesario, las emisiones podrían llevarse a cabo sin problemas: basta con que los suscriptores vean perspectivas de rentabilidad. Es más, la dación en pago resultaría un freno a la especulación del mercado hipotecario secundario.

La dación en pago debe instaurarse en España por la sencilla razón de que es justa. El señor González parece hablar como si la dación fuera un chollo para el titular del crédito. Parece olvidar que ese titular pierde su piso y el dinero ya pagado. El desahuciado, por contra, pierde el piso y encima tiene que seguir pagando el crédito.

En Hispanidad proponemos la dación por dos razones: porque es justa y porque evita sobrecostes verdaderamente abusivos, sean o no legales. Pero sobre todo por lo primero.

Eulogio López

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